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Magnífica película de René Clément, un director
injustamente barrido por la llegada de la "Nouvelle vague", que condenó al
cine de la época a escindirse entre un supuesto buen cine que llegaba con
los integrantes de este movimiento y el mal cine, realizado éste
naturalemente por los directores que no formaban parte de él, es decir,
cineastas que contaban ya con algunos años de profesión a sus espaldas;
nada nuevo bajo el sol. De todos modos, la historia suele volver, pasado
un tiempo, sobre estas precipitadas dicotomías para poner las cosas en su
sitio, una vez remansadas las aguas de los movimientos artísticos, y tal
vez habría llegado el momento de reconocer los méritos de todos estos
directores, Clément, Autant-Lara, Delannoy, etc. quienes, nacidos a
principios del siglo XX, tuvieron que ver como la ola de la "Nouvelle
vague", y valga la redundancia, les pasaba irremediablemente por encima.
"Gervaise" es una estupenda película, con una deliciosa Maria Schell
-¿quién no la recuerda en la viscontiniana "Noches blancas" o en los
Karamazov de Brooks? - en el papel protagonista, y acompañada de gente de
talento, de magníficos actores del cine francés de la época, desde
François Périer, Armand Mestral, Suzy Delair,hasta Mathilde Casadesus,
etc. Basada en la novela de Zola "La taberna" ("L'assommoir"), "Gervaise"
es un ejemplo de cine naturalista de gran calidad, que nos narra, a través
de la vida de una lavandera y planchadora de la época, durante el II
Imperio, las características de la vida parisina de la clase obrera y
menestral. Un fresco que Clément traza con mano maestra, desde los
escenarios naturales al vestuario y las costumbres. Hay momentos
apoteósicos en la película, como la larga pelea que tiene lugar en el
lavadero público entre Gervaise y Virginie y que se convierte en cierta
manera en motor de todo lo que después se nos cuenta: esas pasiones traen
cola y el film podría verse como la venganza de la que resulta derrotada
en el combate. Otro episodio espléndido tiene lugar durante una comida de
celebración en la que se da rienda suelta a la pasión, en este caso
erótica, mediante el intercambio de miradas que se apoyan en el modo en
que los protagonistas del momento comen una pieza de ganso asado, los
dientes desgarrando la carne, las manos y la boca y las mejillas untadas
de grasa... |