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Convencional western que trata de seguir la senda
trazada seis años antes por Fred Zinnemann en "Solo ante el peligro",
aunque con menos fortuna e intención. El juez Jim Scott, interpretado por
ese gran actor que era Fred MacMurray, aquí ya tratando de mantener el
tipo como galán cuando había cumplido el medio siglo, debe tomar una
decisión que puede enfrentarle no solamente a una banda de malhechores,
sino incluso a la totalidad del pueblo, temeroso de su venganza; es decir,
un hombre solo frente a los malvados y a su propia comunidad. Las
complicaciones sentimentales no podían faltar, y su novia, la bella Joan
Weldon (cuyo airoso cuello conviene destacar) parece tontear más de lo
conveniente con el joven y atractivo sheriff (John Ericson). En fin, todo
se desarrolla como es preceptivo, sin aburrir en ningún momento, aunque
sin aportar tampoco nada nuevo ni de especial interés. |