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Se puede ver, aceptando siempre las premisas
de que se parte en la confección del guión: una comedia de gente
de mal vivir, de escasos vuelos la mayoría, al estilo de algunas
comedias de los hermanos Coen, pero con una profusión de
personajes y un tal encadenamiento entre ellos que desorienta la
brújula de tu simpatía y acabas por no saber a cuál o cuáles de
ellos desearías un final provechoso (pues, como es natural, de
dinero se trata) y feliz... o dicho de otro modo más simple:
quiénes son los buenos y quiénes los malos. Y en este sentido
puede ser interesante como labor de autoanálisis examinar el
porqué de estas simpatías por unos u otros seres, en qué se basan,
por qué se dan, por qué te resulta más simpático este "malo" que
ese otro, etc., etc. Un final bien resuelto facilita esta labor de
autoexamen.
Quizá unos cuantos metros menos de película la hubiera realzado. |