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Un auténtico bodrio, hasta el extremo que he tirado el
DVD a la papelera una vez vista la película. Una vez y no más. Con una
historia previsible casi desde la aparición de los títulos de crédito,
nada justifica su desarrollo ni menos todavía su final. ¿Alguien sería
capaz de analizar el cambio producido en los personajes a través de la
cinta que sostenga la evolución de la historia que se nos explica?.
Personajes de cartón piedra, sin entidad alguna, planos como una llanura
desértica, situaciones manidas y sin gracia, diálogos estúpidos y sin
sentido; por suerte esa falta de profundidad lleva a que las escenas sean
breves, lo cual se agradece en aras del paso del tiempo y del film. Cuanto
antes aparezca la palabra fin, mejor. Y lo peor es que pocas veces se
dispone de un elenco de actores de la talla de Matt Dillon, Annabella
Sciorra (¿quién no la recuerda en"Fiebre salvaje", de Spike Lee,
enrollándose a más y mejor con el bueno de Wesley Snipes o en "La mano que
mece la cuna" recurriendo una y otra vez al nebulizador para vencer sus
ataques de asma?), la hermosa Marie-Louise Parker, la Amy Gardner de West
Wing, Vincent D'Onofrio, y como cereza de este pastel, el magnífico
William Hurt. Hasta Jessica Harper emerge del inmerecido olvido en que ha
caído para hacer una fugaz e intrascendente aparición. Y este plantel de
actores resulta completamente desperdiciado en una película que, ésta sí
que merece el olvido. |