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Pesada,
incomprensible y aburrida película que en ningún momento consigue captar
nuestro interés. Cualquier aficionado a la narrativa, sea ésta verbal,
literaria o cinematográfica, sabe perfectamente que cuando al principio de
la película se ofrece su final al espectador, como es el caso de este film
que al principio de la proyección, antes incluso de los títulos de
crédito, se anuncia la histórica e irremediable desaparición de varios miembros de un
grupo de excursionistas, el director, en el caso cinematográfico, se
impone un desafío que le exigirá una maestría excepcional para culminar la
obra como Dios manda. Se me ocurre ahora, a bote pronto, la excelente película
de Fred Zinnemann, "Chacal", como ejemplo. Todo el mundo sabe cuando
empieza la historia que De Gaulle murió en la cama y no asesinado por
miembros de la OAS; por eso Zinnemann rellena su narración de relatos
laterales que van componiendo una apasionante trama de cómo se consiguió
evitar ese final previsible en una película de este tipo, pero que el
espectador sabe de antemano que no se correspondió con la verdad histórica
de Francia.
Peter Weir, desafortunadamente para el espectador, no ha tomado ejemplo de
Zinnemann y así le ha ido. |