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¿En qué
grado apoyaban los alemanes a los nacionalsocialistas? ¿Cómo pudo ser
que no se rebelasen contra la barbarie introducida por Hitler? Estas son
preguntas que cualquiera que se haya interesado por aquellos episodios
oscuros se ha hecho una y otra vez. Y con especial intensidad si este
alguien siente alguna especie de Amor por Alemania.
Haffner
es alemán y trata de contestar con su característico estilo lúcido y
objetivo. Un estilo que va siempre a la esencia de los acontecimientos y
no se pierde en circunloquios o informaciones inútiles. Así son todos
sus libros, pero éste surge en unas circunstancias que le dan un aire
especial. Está escrito en 1939, la guerra acaba de empezar y Haffner
está exiliado en Inglaterra desde 1938. Nacido en 1907, ha vivido varios
años bajo el régimen nazi. Sabe de qué habla. En Inglaterra ha sufrido
dos internamientos como enemigo y vive precariamente. En estas
condiciones tiene un objetivo enteramente combativo: ayudar a los
aliados a entender qué pasa en Alemania para que puedan fijar sus
objetivos. El primer retrato que dibuja con precisión, el de los nazis.
Otros no menos interesantes, el de los seguidores leales de aquellos y
el de los ciudadanos antinazis. El punto de vista que constantemente
mantiene es de carácter político y práctico: ¿qué se puede hacer? Por
supuesto - y lo dice con una contundencia sorprendente para aquel
momento - destruir a los nazis y reconducir el porvenir de Alemania.
El
enfoque del libro es político y no moral. No pretende distribuir culpas
y absoluciones. De todas maneras, muchos salen malparados. Y no
solamente los nacionalsocialistas. Véase el significado que atribuye al
Reich, ya mucho antes de Hitler; al apoliticismo alemán; al papel jugado
por los políticos y los partidos en la república de Weimar. Pero también
se cuida de destacar las tradiciones y los elementos que han hecho de
Alemania un gran - en sentido cualitativo - país europeo.
¡Qué
tiempos! Una lección que parece transmitir es que pueden llegar a pasar
cosas completamente impensables. El libro de Haffner intensifica esta
sensación porque su análisis es muy próximo a la realidad y parece
deducirse de él que basta juntar solamente seres humanos y coincidencias
desafortunadas para que ocurran cosas terribles. ¿O ésta es una
conclusión demasiado pesimista? |