Título Historia de Roma
Autor Indro Montanelli
Editorial Plaza Janés
Aparición 1963
Páginas 366
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"Queridos alumnos, la historia de Roma proporciona ejemplos sublimes de virtudes humanas que tal vez interesan poco a nuestra antiheroica época. Pero, ¿quién no miraría con interés las instituciones republicanas y la tenacidad, finalmente vencida, con que fueron defendidas las libertades gracias a ellas? ¿Quién no siente una cierta pena y un cierto estremecimiento al contemplar la decadencia del Imperio?"

       Así se expresaba hace ya tiempo un profesor de historia. Y tenía razón. De hecho, Roma ha ejercido una suerte de fascinación sobre el pensamiento de Occidente, sea para proporcionar ejemplos, como es el caso de los diseñadores de la constitución política de los Estados Unidos de América y de Maquiavelo en su propuesta política positiva, sea para actuar como un espejo en el que algunos creen ver rasgos de su propia época.

        Montanelli tiene un estilo conciso, afinado por una larga dedicación periodística, que parece estrechamente relacionado con la mirada sobria que solía dirigir a los acontecimientos del presente o del pasado. No es insensible a las crueldades o las injusticias,  pero como pesimista que es ante las posibilidades de la atribulada humanidad, no considera necesario hacer aspavientos frente a lo que es, desgraciadamente, un espectáculo frecuente. Tampoco es insensible a la aparición de la virtud o de la grandeza, pero tampoco aquí se exalta, probablemente porque cree que la primera es precaria y la segunda una excepción. Una mirada estoica, en suma, que también sabe aceptar que las personas y los asuntos humanos frecuentemente son una mezcla de componentes de muy diferente calidad moral.

        De lectura fluida, la Historia de Roma escoge muy bien lo que explica, con qué extensión lo explica y cómo lo explica. Ha sido considerada como una obra poco respetuosa con la grandeza del pasado romano, pero este es un juicio comprensible antaño más que hogaño, cuando la propensión y el gusto por la crítica empapan las mentes.