Título Kim
Autor Rudyard Kipling
Editorial Alianza
Aparición 2007
Páginas 496
Precio 10,- €

 

 

El protagonista de la novela es la India, un mundo muy heterogéneo pero unificado, parece, por la coexistencia natural y fluida de sus componentes. Las plantas y los animales nacen, luchan y mueren con aceptación de su destino, sin contorsiones ni dramas. O así lo vemos nosotros, hombres, que  nos distanciamos, por la reflexión, de lo que hacemos y de lo que somos y  lo ponemos en duda, duda que se concreta en juicios lógicos, morales y estéticos. ¿Es verdad? ¿Es justo? ¿Es bello? Estas preguntas, frecuentemente cortantes y creadoras de conflictos, parecen inseparables de cualquier configuración colectiva o individual en el mundo occidental. Kipling nos dibuja una India en la que tal cosa no parece ocurrir, una India semejante a la naturaleza, donde  seres humanos de las más diversas configuraciones despliegan sus vidas y sus relaciones con la viveza y la indiferencia  propias de las selvas. ¿ Realidad o mito? 

Kim es huérfano de madre inglesa y de padre irlandés, militar de baja graduación. Es un pillo de las calles de Lahore y pasa totalmente por hindú. Al principio de la novela se convierte en ayudante (chela) de un monje budista que busca el río de la Flecha , así llamado porque, según cuenta la tradición, su origen está en que Buda disparó una flecha y ésta hizo manar una fuente del punto en el que chocó con el suelo. Este río tendría, presuntamente, la capacidad de romper la cadena de reencarnaciones de la persona que en él se bañase. 

Para buscar el río de la Flecha, Kim y su monje han de emprender un  viaje de exploración, la cual cosa es ocasión para entrar en diversos paisajes físicos y humanos de la India. Peripecias de otra naturaleza harán entrar en contacto a Kim con el mundo inglés. 

La pareja monje-Kim es curiosa. El primero vive y se mueve por sus convicciones, no toca demasiado con los pies en el suelo, y se merece ser descrito frecuentemente con una cierta ironía. Todo lo contrario de Kim, conocedor de la gente y de los trucos para sobrevivir. Lo que les une es, según parece, el afecto.