Título Occidentalismo, Breve historia del sentimiento antioccidental.
Autor Ian Buruma y Avishai Margalit
Editorial Península - Barcelona
Aparición 2005
Páginas 158
Precio 14,- euros

 

Los autores siguen la pista a determinadas ideas, un poco en la línea de Isaiah Berlin. No tratan de ponderarlas intrínsecamente sino que las consideran como entidades que aquí están, con su origen, su historia y sus consecuencias.

Son estas últimas las que otorgan al análisis un interés especialmente actual y evidente, ya que el título no se refiere a las actitudes favorables a occidente, como su primera parte parece sugerir, sino al contrario, a aquellas que le son hostiles, como aclara la segunda. Ahora bien, todos tenemos in mente organizaciones y actuaciones antioccidentales cuya crueldad hace casi inevitable tener que preguntarse por las ideas que hay detrás. Esto, en fin, si consideramos cierto que son un factor altamente influyente,  ya que también podríamos decantarnos por los factores económicos, las pasiones humanas o por todo a la vez. Sea como sea, el libro hace aportaciones que parecen ampliamente válidas y articulables con otros enfoques. Al fin y al cabo el ser humano siempre tiene cabeza y en la cabeza conceptos que enmarcan su actuación. 

Un factor común de los diversos capítulos del libro es afirmar que el origen de las ideas contrarias a occidente está principalmente en este mismo occidente. Es una tesis muy convincente en tres de los principales capítulos, cuyo contenido resulta familiar desde un cierto conocimiento de la cultura europea. Se trata del capítulo dedicado a la ciudad occidental, del dedicado a la contraposición clásica entre civilización y cultura y del que se centra en lo que podríamos llamar, según sus críticos, materialismo occidental. En cada uno de ellos los autores desarrollan panoramas ideológicos europeos y su influencia en otras zonas, principalmente Rusia, Japón, China y países islámicos. 

Donde parece menos decisiva la genealogía europea de las ideas es en la mentalidad del actual islamismo radical. De acuerdo con la exposición de los autores diríase más bien que los orígenes propiamente islámicos son altamente determinantes. 

Interesante, en cualquier caso, la explicación de los conceptos que llevan a algunas corrientes islámicas hasta el desprecio absoluto de la civilización occidental como corrupta y decadente. Uno entiende entonces que los insultos estereotipados que nos dirigen sus líderes son completamente sinceros. 

También suscitan dudas algunas de las conexiones establecidas entre ideas y acontecimientos. Hacer responsable al idealismo alemán, por ejemplo, del nazismo – no son los primeros ­- parece un poco de brocha gorda. Como parece francamente superficial afirmar – tampoco aquí son los primeros – que los oprimidos tienden a retirarse a la vida interior del espíritu.  

Sea como sea, Occidentalismo es una  valiosa aportación a la historia y análisis de las relaciones entre culturas, a la historia de las ideas y a la reflexión sobre la influencia de las ideas en los acontecimientos. Da mucho en pocas páginas y está escrito con fluidez y panorámica.