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Tal vez pueda sorprender que un libro para niños tenga un título tan
trascendental. Y aún puede sorprender más saber que sus diferentes
apartados se llaman: Felicidad, Ambición, Desgracia, Existencia, Sentido
de la vida y Muerte, y más aún saber que la colección ofrece otros títulos
con el mismo esquema: ¿Qué son los sentimientos? y ¿Qué es el
bien y el mal?
Sí, temas muy graves que parecen alejados de las inquietudes de los
pequeños, a los que creemos vinculados al juego, a la alegría, a la
inconsciencia...Y, sin embargo, los niños se preocupan por estas
cuestiones. Tienen inseguridades, inquietudes o decepciones como los
adultos; viven sorpresas ante los avatares de la vida, que los llevan a
sentirse perdidos ante lo imprevisto: un nacimiento, un cambio de su
estilo de vida, una desgracia o una alegría....
Lo que tal vez los
pequeños no sepan es cómo abordar estas cuestiones, cómo hablarlo con sus
padres, cómo reflexionarlo con calma. Les falta, a veces, un lenguaje. Y
a los mayores nos parece que no es posible abordar estos temas sin
palabras enrevesadas o conceptos complicados.
Oscar Brenifier, un doctor en Filosofía interesado por llevar esta
disciplina a las escuelas de Primaria, es el responsable de encontrar este
lenguaje adecuado para tal empresa. Y lo ha encontrado de una forma
directa y práctica: lanzando preguntas. Preguntas, muchas preguntas;
incisivas, cotidianas, agudas o elementales. Muchas clases de preguntas
que tienen breves respuestas.; respuestas que, a su vez, llevan a pequeñas
objeciones que suscitarán nuevas preguntas, en un camino que va llevando
cada vez más lejos y más hondo.
No se trata, pues, de impartir doctrina sobre algún aspecto. Se trata de
enseñar a contemplar una cuestión desde todos los ángulos posibles, de
invitar a argumentar, a discutir, a aportar nuevas facetas en un debate.
Se trata, en suma, de enseñar a pensar.
Pensar
con profundidad, pero sin renunciar al sentido del humor: las
ilustraciones de J. Ruiller, caricaturescas y llenas de intención, ponen
el contrapunto irónico a las cuestiones que se tratan.
En
suma, una propuesta inteligente que resultará extraordinariamente rica si
este libro se lo leen conjuntamente los adultos y los niños: los padres,
los maestros, los hermanos mayores y menores pueden utilizarlo para poner
sobre el tapete cuestiones generales de la vida y de la muerte. Y se darán
cuenta de que no sólo los más pequeños saldrán beneficiados de la
experiencia. |