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Estalinismo, Unión Soviética,
fenómenos históricos que tienen proximidad con el nacionalsocialismo y la
Alemania nazi, pero que no parecen tan propensos a convertirse en tema de
libros y películas a pesar de estar mucho más próximos en el tiempo.
En El niño 44 el auténtico
protagonista es la Rusia estalinista y, más concretamente, la Rusia
gobernada en base al terror estalinista mantenido mediante leyes
susceptibles de amplísima interpretación, mediante el uso sistemático de
la delación y mediante la frecuente ejecución de personas inocentes a las
que se arrancaban confesiones bajo tortura. Nadie estaba a salvo, todo el
mundo sospechaba de todo el mundo. Es este sistema de sospechas y de
temor, el gobierno por el terror, el que el autor describe con análisis
brillantes de personajes y situaciones. Se vale para ello del personaje
central, un miembro de la policía política que inicialmente intenta y
consigue, aunque no por mucho tiempo, acallar la parte ética de su alma
diciéndose que las mentiras de las instituciones están justificadas por
las necesidades de las grandes causas, la patria y la revolución. El autor
se vale también de una peripecia urdida con habilidad, tal vez algo
exagerada, pero siempre muy congruente y capaz de mantener el interés. |