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La historia ha visto (casi se podría
decir que es lo que más ha visto la historia) la persecución y hasta el
exterminio de grupos humanos diversos por parte de otros grupos o de las
mayorías: grupos nacionales, raciales, religiosos, etc. Con ello se ponía
de manifiesto el odio, la estupidez, la incongruencia, la maldad si se
quiere del ser humano. Nada nuevo bajo el sol. No pretendemos minimizar
estos hechos, pero sí de catalogarlos en la categoría de “tropelías
corrientes de la humanidad”.
Durante miles de años los judíos han
sido perseguidos, expulsados, asesinados por motivos de lo más diverso:
por acumular riquezas, por haber matado a Jesucristo, por tener una
religión diferente, por pretenderse pueblo elegido por la Divinidad, etc.
Pero el nazismo introduce una variante esencial, el nazismo pretendía
acabar con los judíos por ser, simplemente por ser. ¡Señores, un respeto,
descubrámonos: el mal alcanza aquí profundidades abisales!.
Reich-Ranicki recoge en este libro su
experiencia con el mal, y lo hace en el registro, con el acento adecuados:
verbos y sustantivos bastan para dar cuenta de lo sucedido durante esos
años; cualquier calificativo hubiera estado de más. ¿Cómo vas a calificar
la mirada que acompaña a tus padres ancianos mientras desaparecen camino
de Treblinka?. |