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Episodios de indisciplina en las aulas, numerosas depresiones entre el
profesorado, contingentes de alumnos que van pasando cursos sin resultados
académicos mínimos, descenso general del nivel. Estas son las noticias
que llegan del mundo de la enseñanza.
Podría ser, pese a todo, que la población
estuviese mejorando sus conocimientos, pero parece que no. Los estudiosos
registran un aumento del número de
gente que casi no sabe leer ni escribir.
Estas realidades contrastan agudamente con los ideales. Una mezcla de espíritu
ilustrado, democrático y sociológico ha inspirado a los pedagogos –
cuerpo que pretende ser científico aunque se le acusa frecuentemente de
ideológico – un conjunto de métodos para conseguir alumnos bien
formados en conocimientos, civismo, creatividad, capacidad de análisis,
solidaridad, trabajo en equipo, pacifismo, medio ambiente
y otros aspectos.
Como los economistas, que parecen haber conseguido que
muchas de sus ideas hayan sido adoptadas por los políticos, los
pedagogos también han influido decisivamente sobre ellos. La diferencia
está en que la política económica ha logrado bastante sus objetivos, a
diferencia de la política educativa.
En esta inmensa fábrica que es el sistema de enseñanza, la posición de
Toni Sala es la de un humilde profesor. Humilde
y la más importante, pues
es necesaria (no hay enseñanza sin profesor ) y es suficiente ( basta un
sólo profesor y un sólo
alumno para que haya – y muy en serio – enseñanza).En otras
instituciones los peones no son nada sin máquinas, ingenieros, edificios,
dirigentes. En la enseñanza el protagonismo es enteramente del profesor
frente a sus alumnos. El resto del personal – pedagogos, directores
generales, ministros, gerentes, directores de centro – son algo más,
pero no mucho más, que comparsas.
Toni Sala escribe realmente una crónica: el primer día de clase , la última
reunión del trimestre, los problemas creados por el alumno vago, mal
educado y agresivo, las reuniones de evaluación, las características de
los libros de texto.
Gran mérito tiene, en primer lugar, haber
escrito las realidades del día a día. En ellas se refleja todo y
se juega todo. Haber escrito, en segundo lugar, con habilidad.
Proporcionar elementos, en
tercer lugar, para entender una profesión difícil y batalladora.
Toni Sala más bien espera una degradación de la enseñanza en los años
por venir. Sería bueno contar con argumentos para contradecirle. Mas, ¿
dónde están ? |
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