Del 20 de abril de 1945 al 22 de junio del
mismo año, una mujer berlinesa de unos treinta años llevó un diario en
el que registró sus peripecias y las de sus vecinos durante los últimos
días de la guerra y los primeros de la paz, si paz es un nombre adecuado
para la situación y los hechos que describe bajo la ocupación rusa que
fue, como es sabido, especialmente cruel con las mujeres.
La autora mantiene una mirada
imperturbablemente observadora, sin encono y con una rara aceptación de
los acontecimientos. Lo que describe es un microcosmos dentro de las
grandes convulsiones del momento y aporta buenos datos para dibujar el
contorno humano y la densidad de la vida en un momento que tal vez nos
merecería solamente una ojeada si lo viésemos encajado en la gran
historia.