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Rallar la piel de dos limones. Exprimir los cinco. Llevar el zumo a
ebullición. Incorporar las hojas de gelatina previamente remojadas.
Dejar enfriar. Batir el queso, añadir las pieles ralladas y 100 gr. de
azúcar. Mezclar. Incorporar el zumo de limón. Montar las claras a punto de
nieve firme. añadir 50 gr. de azúcar y seguir batiendo hasta que
endurezca. Incorporar a la preparación precedente. Poner a enfriar hasta
el día siguiente. Servir con unas hojas de menta fresca y rodajas de limón
verde. |