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INGREDIENTES |
| 18 cebollas medianas tiernas |
1 puñado de sal gruesa |
| 75 g de mantequilla |
1 C. de azúcar en polvo |
| 1 decilitro de vino blanco seco |
2 decilitros de crema de leche fresca |
| una pizca de jengibre molido |
unas briznas de perifollo |
| sal fina |
pimienta en grano |
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PREPARACIÓN |
| Poner a calentar una cazuela grande con agua;
añadir la sal gruesa; esperar que hierva. Pelar las cebollas cuidando de
no dañar su segunda piel; sumergirlas en el agua hirviendo; dejarlas cocer
en el agua a medio hervor; luego escurrirlas con cuidado en cuanto
empiecen a reblandecerse. Derretir la mantequilla en una cazuela de fondo
grueso; echar dentro las cebollas, después espolvorearlas con el azúcar en
polvo; dejar que caramelicen removiendo con cuidado con la cuchara de
madera a fin de no aplastarlas. Calentar una fuente de servir honda. Una
vez han tomado las cebollas un color tostado uniforme, echarlas en la
fuente de servir; mantenerlas calientes. Rociar el jugo caramelizado que
ha quedado en la cazuela con vino blanco seco; desleír rápidamente con la
cuchara de madera, luego añadir la crema de leche fresca y dejar que se
espese la salsa a fuego lento sin dejar de remover. Sazonar con sal fina y
pimienta en grano recién molida y jengibre molido; bañar las cebollas con
esta preparación mantecosa. Aclarar y enjugar el perejil; picarlo
fino; espolvorear con él toda la fuente; servir muy caliente. |
| Para 6 personas |
| C=cuchara sopera; |
c=cuchara de postre |
c.c.=cuchara de café; |
5'=5 minutos |
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