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Cortar
la parte superior del conejo, pues sólo se emplea la rabadilla y las
patas. Ponerlo a marinar una noche, dándole una vuelta a la mitad. Calentar
el horno a 210º
C. Escurrir y secar el conejo y cubrirlo con tres
cucharadas soperas de mostaza. Calentar el aceite y la mitad de la
mantequilla en una fuente de hornear y rebañar con el conejo para
untarlo de grasa. Entrarlo al horno
25', regando a menudo. Retirar el conejo de la
fuente, verter la marinada y desglasar los restos. Dejar reducir
el vino a la mitad y añadir la crema de leche. Volver a poner el conejo
y cocer de 10 a 15' más revolviendo dos veces. Reducir la salsa para
que no sea demasiado líquida. Añadir
a la salsa una cucharada sopera de mostaza y
servir con la pasta fresca. |