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Con
un cuarto de kilo de harina, la levadura y un decílitro de agua se hace
una bola de masa, que se envuelve en un paño espolvoreado de harina y
se deja guardado en un sitio libre de corriente de aire. Al día
siguiente se pone la bola en un barreño, se añade la sal y el resto de
agua y se va incorporando la harina, trabajando bien la masa para
que quede elástica y correosa. Se da forma al pan y se pone a crecer.
Cuando haya doblado de volumen se cuecen a horno muy fuerte un cuarto de
hora. Antes de meter el pan en el horno, puede barnizarse con una brocha
mojada
en agua. |