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Echar la harina sobre el mármol, agregar la levadura
diluida en un poco de agua tibia y un pellizco de sal. Trabajando la
masa y añadiendo cuando sea necesario un poco de agua tibia, se forma
una masa homogénea y elástica. Se hace una bola con ella y se deja
reposar durante unas tres horas en un lugar templado. Cuando haya
doblado de volumen, se trabaja nuevamente la masa sobre el mármol y se
le da la forma clásica de disco. Se cuece la pizza en el horno a 240º,
tras haberle añadido la guarnición que se quiera. |