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Disponer
el agua, azúcar y hierbas aromáticas en una cazo, llevar a ebullición,
sacar del fuego y añadir el vino. Dejar enfriar tapado. Meter en el
congelador varias horas, luego incorporar el zumo de limón. Devolver al
congelador y cuando empiece a helarse, darle varias vueltas con la espátula
de madera para romper el proceso de congelación. Repetir esta operación
cada cuarto de hora durante las tres próximas horas o hasta que llegue
el momento de servirlo. Decorar con hojas de menta y eneldo. |