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Preparar la pasta: tamizar la harina y formar un
volcán; echar en éste el azúcar y el huevo. Cortar la mantequilla (que
debe ser blanda) a trocitos; ponerla en el volcán junto con el huevo y el
azúcar; trabar con la punta de los dedos hasta obtener una pasta
homogénea; amasar poco dicha pasta, formar con ella una bola y dejarla
reposar. Exprimir el limón, colar el zumo obtenido para eliminar las
pepitas, caso de que las haya. Preparar el almíbar: echar los 150 gr. de
azúcar y el medio vaso de agua en una cacerola; llevar poco a poco a
ebullición; dejar hervir durante unos 8 minutos, aproximadamente. Mientras
tanto, pelar los membrillos, cortarlos por la, mitad y quitarles las
pepitas; cortar los medios membrillos en rodajas gruesas de 1/2 cm. de
espesor. Rociar las rodajas de membrillo con el zumo de limón. Echar las
rodajas de membrillo en el almíbar hirviente; dejarlas cocer hasta que se
tornen translúcidas (unos 40 minutos, aproximadamente). Preparar la crema:
poner a hervir la leche, cascar los huevos en un cuenco, añadir el azúcar;
batir con el batidor; agregar las almendras machacadas y la harina;
trabajar bien todos estos elementos.Ir echando paulatinamente la leche
hirviendo hasta obtener una pasta homogénea; volver a poner a fuego suave,
sin dejar de remover hasta que la crema espese y adquiera la consistencia
de una crema pastelera; rociar con el Krisch y mezclar bien Untar una
tortera con mantequilla. Encender el horno y graduarlo a temperatura
moderada. Extender la pasta con el rodillo hasta que tenga un espesor de
tan solo medio centímetro, aproximadamente; pinchar esta pasta con un
tenedor y ponerla a cocer 15' en el horno. Escurrir las rodajas de
membrillo. Sacar la tortera del horno; guarnecer la pasta de la torta con
la crema de almendras; disponer sobre dicha crema las rodajas de
membrillo, montándolas las unas sobre las otras. Espolvorear la torta con
las almendras filadas; volver a introducir la torta en el horno 7 u 8'.
Servirla tibia o fría. |