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Se
hace la pasta de hojaldre,
y después de reposar la tercera vuelta doble, se espolvorea la mesa con
harina, se estira la masa después de espolvoreada y se hace una plancha
de unos cuarenta centímetros en cuadro por medio de grueso. Se cortan
dos circunferencias de veinte centímetros y una de ellas se levanta con
la espátula y se coloca sobre una placa de panadería untada de agua fría.
Sobre la otra se marca con un cortapastas de diez centímetros un círculo
(que luego servirá de tapa) y se pone sobre la otra, que se habrá
untado con un pincel mojado en agua con huevo batido. Bien unidos los dos discos, se barniza la superficie con el
pincel mojado en huevo y agua, procurando que no caiga de los bordes,
pues impediría subir al hojaldre, y se mete a horno bien caliente
durante veinticinco minutos. Bien doradito, se saca y se levanta la tapa
con la punta del cuchillo, se saca la masa poco cocida que queda en el
hueco y ya se puede rellenar. Si se tiene que esperar, es mejor
calentarlo en el horno antes de ponerle el relleno, pues se debe servir
caliente, y con el relleno puesto no se debe calentar. |