| Acedera |
No
tendrás problemas con las espinas del pescado si echas un puñado de
acedera en el caldo de pescado que estás preparando. O mejor aún si
rellenas el pescado con acedera antes de meterlo en el horno. La acedera
tiene la virtud de destruir las espinas. |
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Un
puñado de acedera añadido al agua que hierve en una cazuela o cacerola,
tanto si es de aluminio como esmaltada, las dejará brillantes como
nuevas. |
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Si
tienes a mano una hoja de acedera cuando notas que te ha picado un
mosquito, aplástala sobre el punto de la picadura: te ahorrarás las
molestias de la picadura y evitarás la inflamación. |
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Prepara
una pasta con unas hojas de acedera y frota con ella los objetos de cobre
que estén sucios. En breve, resplandecerán. |
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Si
has cocido unas acederas, aprovecha el agua de cocción para limpiar con
ella objetos de bambú. Te los dejará limpios y como nuevos. |
| Aceite |
Para
que la botella de aceite no pringue ni vaya dejando ruedos grasientos,
ponle al cuello una bufanda de papel cocina, sujetado con celo. |
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Para
que la botella de aceite no ensucie las estanterías de la cocina, recorta
el fondo de una botella de plástico y mete la botella de aceite dentro. |
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El
aceite no se pondrá rancio si envuelves la botella en un paño de tela y
la guardas en sitio oscuro. |
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Las
manchas de cera en un mueble de madera se quitan bien con un trapo mojado
en aceite de oliva. |
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Limpia
la hojalata con un trapo embebido en aceite mezclado con ceniza. Frota
luego con un paño de lana. |