Botellas Una cucharada de harina de mostaza y agua elimina el olor a perfume del interior de una botella si lo dejas por unos días.
  Un tapón de corcho demasiado ancho para la boca de una botella se contraerá y podrás usarlo si lo pones a remojo en agua hirviendo.
  El tapón de rosca de una botella de plástico que se nos resiste, cederá si lo sumergimos en agua hirviendo.
  El cascanueces puede servirte de ayuda para abrir el tapón de rosca de una botella cuando no se puede con la mano.
  Una botella de plástico vacía llena casi la mitad del cubo de basura. Para ahorrar espacio, llena las botellas de plástico con agua muy caliente. Vacíalas, y verás cómo el plástico se ha reblandecido lo suficiente para permitirte aplastarlas y enrollarlas. El espacio que ocuparán será mínimo.
  Hay botellas que, como las que han contenido aceite o leche, resultan de difícil reutilización para otros menesteres. Para limpiarlas, basta con que rompas papel de diario a trocitos, lo introduzcas en la botella, añadas agua caliente y agites enérgicamente. La botella quedará limpia.
  El transporte de botellas de vino es problemático porque se tiene que evitar que choquen entre sí. Un modo bastante interesante de paliar el problema consiste en coger igual número de botellas de plástico, de las de agua mineral, de litro y medio, y decapitarlas, cortarles el cuello. Se enfunda cada botella de cristal en una de plástico. De esta manera se evitarán los peligrosos choques.
  El papel de diario puede servirte para limpiar botellas. Corta el papel de diario a trocitos, mételos en la botella y llénala con agua caliente. Agita enérgicamente y la botella quedará limpia.
Botones Si el botón se cae una y otra vez, la próxima vez que se caiga, en vez de coserlo con hilo, utiliza seda dental. Verás como no se cae con tanta frecuencia.
  Para no perder unos botones, extiende un trozo de cinta autoadhesiva sobre una superficie y pega los botones uno junto a otro encima.
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