Gafas de sol

Cuando las compres, comprueba que se asienten bien, que no te opriman la cabeza ni te rocen las mejillas. Más vale gastar algo más y que los cristales absorban las radiaciones infrarrojas y ultravioletas de los rayos del sol; las más baratas no lo hacen o lo hacen mal. La montura ha de ser resistente y ligera al mismo tiempo. En cuanto a la estética, trata de que casen bien con tus rasgos faciales; si son suaves elige una montura fina. En general procura que siga, sin ocultarla, la línea de tus cejas.

  Si pretendes llevar unas gafas impecables, usa para su limpieza alcohol de quemar.
Gamuza Para que la gamuza de los cristales no quede rígida, lávala en agua templada con un poco de sal.
  Remoja la gamuza en agua tibia a la que habrás añadido una cucharada de aceite de oliva.
 

Una gamuza recuperará su suavidad con un baño de una hora en agua salada caliente. Aclarar bien.

  Los cristales de las gafas no se empañarán si los frotas con un poco de glicerina o de jabón y pasas luego una gamuza.
  Puedes sustituir la gamuza con que abrillantas los objetos metálicos por un trapo enharinado.
  Una gamuza impregnada en alcohol limpia con rapidez los objetos de bronce.
  Lava la gamuza de limpiar los zapatos en amoníaco rebajado con agua.
  Si tras su uso lavamos la gamuza cuidadosamente en agua tibia salada, veremos que al secar sigue tan suave y elástica como antes.
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