Sábanas

Prueba a recuperar una sábana que ha encogido poniéndola a remojo toda una noche con abundante suavizante.

  Cuando compres una tela para hacer sábanas, déjala en remojo toda una noche en agua fría, a la que añadirás dos buenos puñados de sal, o, si lo prefieres, en agua tibia con jabón (disuelve dos gr. de jabón por litro de agua). Una vez aclarada y seca, la tela habrá perdido su rigidez. Por otra parte, te durará más al haber evitado quebrar las fibras. Cuando las laves por primera vez no sobrepases los 60º de temperatura.
  Si una sábana se ha manchado de sangre, no la laves nunca con agua caliente antes de haber tratado las manchas; el agua caliente cocería la sangre y la mancha sería indeleble. Empieza por poner la sábana a remojo en agua fría amoniacada, a razón de una cucharada sopera de amoníaco por litro de agua. Si no tuvieras amoníaco, vierte directamente vinagre sobre la sábana. Este tratamiento disolverá la sangre, y podrás lavar la pieza normalmente y aplicarle lejía si el tejido la admite.
Sabor

Masticando unos trocitos de corteza de naranja conseguirás que te desaparezca el mal sabor de boca.

 

El sabor desagradable de la cebolla desaparece si se bebe un vaso de leche azucarada caliente.

 

Para quitarle el mal sabor a la leche quemada se pone a hervir de nuevo con un poco de bicarbonato.

 

Si te enfrías previamente la boca, con un cubito de hielo, por ejemplo, una medicina de gusto desagradable pasará mejor.

Sacapuntas Para tener el sacapuntas afilado, de vez en cuando, enrolla un poco de papel de lija en torno a la punta del lápiz y haz como que le sacas punta.
Sal

Una mancha de tinta en la alfombra desaparecerá si la cubres con sal, la dejas dos o tres días y la aclaras con una esponja.

 

 Quita una mancha de sangre con agua fría salada. Si persistiera, usa agua oxigenada.

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