Sal

La sal de cocina disuelta en el zumo de medio limón es lo mejor para devolver la marfil su tono original.

 

Protege tus manos del frío sumergiéndolas largamente en un baño de agua salada. Sécalas y aplícales una crema al limón.

 

Para que tu reserva de harina no forme grumos, añádele un poco de sal fina (5 gr. por kilo de harina).

 

Si un huevo se te ha caído al suelo y se ha roto, recúbrelo de sal, espera 15 ó 20 minutos y bárrelo todo simplemente.

 

Para eliminar el mal olor de un florero basta con llenarlo con agua salada y vinagre y dejarlo 24 horas.

 

Para reavivar los colores de una alfombra espolvoréala con sal gruesa marina. Espera una hora y cepíllala.

 

Una esponja que se haya puesto viscosa recobrará su aspecto original si la dejas toda una noche en remojo en agua muy salada.

 

Evita que tus tejanos nuevos destiñan. Ponlos durante 12 horas en remojo en agua muy salada.

 

Las flores secas no bailarán en el jarro si lo llenas de sal y le añades un poco de agua. La sal se solidificará e inmovilizará los tallos.

 

Las manchas de huevo en la plata se quitan muy fácilmente con sal fina.

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