Sal Las velas no gotearán cera si las pones previamente en remojo en agua muy salada.
 

La sal gorda empapada en vinagre es un limpiador perfecto para aquellas botellas de difícil acceso.

 

Una bañera amarillenta recobrará su esplendor si la frotas con una solución de sal y aguarrás.

 

La mancha de hollín sobre un mármol o un mueble puedes quitarla frotando con un trapo húmedo y sal fina.

  Esparce enseguida sal sobre la mancha de vino tinto. Absorberá el vino y será más fácil de lavar.
 

Limpieza en seco: esparce una buena capa de sal sobre la alfombra. Enróllala bien fuerte. A los tres días, sacúdela.

 

La sal fina frotada sobre la plantilla de la plancha pule y limpia su superficie sin rayarla.

 

Disuelve 250 gr. de sal marina en 10 l. de agua. Pon en remojo tus tejidos nuevos de algodón, media hora, y no desteñirán.

 

Para devolverle su lustre a la seda artificial, remójala en una solución caliente de 250 gr. de sal marina disuelta en 10 litros de agua.

 

Si se te derrama algo en el horno, espolvorea inmediatamente con sal. A horno frío, rasca los residuos y pasa una esponja.

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