Agua Acostúmbrate a tener en reserva un par o tres de botellas de agua corriente, previamente sometida a ebullición durante diez minutos. La ebullición tiene el efecto de depositar la cal del agua en las paredes del cazo. Riega con este agua las plantas de interior, y con prioridad aquellas que no soporten el agua calcárea, como gardenias, azaleas, etc. Si la pulverizas sobre sus hojas, comprobarás que al evaporarse no deja trazas. Prevé aproximadamente un litro por planta.
  Para ablandar un agua dura, puede recurrirse a la turba. Llena un cubo con diez litros de agua, cruza un palo en la boca del cubo y suspende de él una media vieja de nylon o una bolsa de tela con un litro de turba en su interior. Déjalo toda la noche en remojo, y a la mañana siguiente el agua será ya blanda. La bolsa de turba puede servirte aproximadamente para tres baños.
Aguacate Generalmente quienes deseaban la germinación de un hueso de aguacate empleaban un sistema complicado a base de un vaso con agua y de cerillas o agujas para mantenerlo suspendido. Una forma mucho más práctica y sencilla consiste en cortar una botella de plástico por la parte del cuello, de forma que obtengamos algo parecido a un embudo. Colocamos este embudo sobre la botella llena de agua y ponemos el aguacate en el fondo.
Aire Las plantas de interior no soportarán una corriente directa de aire frío. Tenlo presente cuando ventiles. Y cuidado también con las plantas que tengas junto a las ventanas, porque sus hojas no deben estar en contacto con el cristal. En el caso de que estén muy próximas, protégelas por las noches con unas hojas de papel de diario o interpon una cortina que impida que sus hojas entren en contacto con el cristal. Esto evidentemente sólo en el caso de que vivas en una zona en la que las heladas y las bajas temperaturas nocturnas sean lo corriente.
Ajedrez Compra dos piezas de madera de 120 x 60 cm. y 9 mm. de grueso. Unelas para formar un cuadrado por medio de bisagras; de esta forma podrás doblar el tablero para guardarlo. Necesitarás 32 azulejos blancos y 32 negros de 15 x 15 cm., que pegarás sobre el tablero con cola de azulejos. Pinta de blanco 16 macetas de 10 cm. de diámetro y de negro otras 16. Pega luego sobre ellas las piezas de un juego de ajedrez corriente.
Ajo El olor a ajo afecta a algunos parásitos de las plantas. Por esto, como medida preventiva, puedes pelar un diente de ajo y clavarlo en la tierra de la planta. El aroma que desprende será efectivo durante aproximadamente un mes, transcurrido el cual tendrás que sustituir el diente por uno nuevo.
Apariencia Para evitar el excesivo desarrollo de los tallos de algunas plantas, en perjuicio de su consistencia, pellizca regularmente el extremo de sus tallos entre el pulgar y el índice. Esta acción tiene el efecto de estimular el desarrollo de ramificaciones laterales que redondearán la planta proporcionándole un aspecto mucho más atractivo.
Aphelandra La aphelandra es originaria del Brasil. Tiene grandes hojas verde oscuro con nervaduras blanco-cremosas; en primavera emite unas bellas brácteas amarillas con bordes rojos, de donde emergen sus pequeñas flores amarillas. Estas flores son poco duraderas, pero, en cambio, las brácteas mantienen sus colores varios meses, a condición de que tengas la planta en lugar adecuado. No soporta el sol e incluso acepta la penumbra durante una parte del día. Necesita una atmósfera húmeda y una temperatura que, en la época fría, no baje de los 13o. Riégala un par de veces por semana durante su período de crecimiento y cada 10 días en la de vegetación. Abona cada 15. En primavera, tras la floración, pódala dejando solamente dos pares de hojas sanas; puedes aprovechar simultáneamente para propagarla por esquejes de 5 a 7 cm. de largo
Árbol Si has plantado algún árbol para sombrear un poco el césped y temes que al pasar el cortacéspedes pudieras estropear la base de su tronco, protégela recurriendo a un sistema muy sencillo: corta longitudinalmente una botella de plástico en dos partes iguales y sujeta cada una de estas medias botellas en torno al tronco.
  Si quieres plantar árboles o setos de hoja perenne en tu jardín, no te dejes llevar del entusiasmo sin meditar antes sobre la sombra que proyectarán cuando crezcan, y particularmente en invierno cuando el sol camina bajo. Para visualizar este efecto lleva a cabo un pequeño experimento clavando en el suelo unas ramas de una altura equivalente a la que alcanzará el árbol que quieres plantar, y toma buena nota de la sobra que proyectan por la mañana, al mediodía y al atardecer. De esta forma podrás proceder a efectuar las correcciones de emplazamiento necesarias, cosa que no podrías hacer si se tratara del árbol en cuestión.
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