Caracoles aleja los caracoles de las plantas por medio de un plato con serrín impregnado de lejía o de aguarrás, substancias que detestan.
  Si sufres por la suerte de las plantas jóvenes, cuyas tiernas hojas son una tentación para los caracoles, puedes aprovechar una botella de plástico vacía, recortarle tanto el fondo como el cuello, y enterrarla un poco en la tierra en torno a la planta. Constituirá una especie de muralla defensiva contra los ataques de los limacos.
Ceniza Las cenizas de madera son muy ricas en fósforo y potasa, y constituyen un excelente abono. Son muy apreciadas en tierras pesadas, ya que la aligeran; cuenta una buena paletada por metro cuadrado. No eches abono al mismo tiempo, puesto que se produciría una reacción química con pérdida de amoníaco, y éste es indispensable para tus plantas.
Centros Si quieres hacer un centro de flores para adornar la mesa o un rincón, aténte a estas cuatro reglas.
1.- No pongas demasiadas flores; su exceso disminuye el efecto de los contrastes de colores y recarga la composición.
2.- Corta sus tallos en varias medidas y deja dos o tres (las que vayan a ocupar el centro) a su máxima longitud; arranca las hojas de la parte inferior.
3.- Empieza a construir el centro por arriba y con las flores de tallo más largo y ve luego descendiendo por la pirámide.
4.- La última operación consistirá siempre en rellenar estratégicamente los espacios vacíos con ramas de esparraguera o de cualquier otra planta que juzgues adecuada para esta función de relleno.
  Un centro de mesa debe atender a unas normas, la primera de las cuales establece que su altura no sobrepasará los 20 cm., a fin de que los comensales no tengan que torcer el cuello para verse de un lado a otro de la mesa. Esta altura sólo puede ser superada por la de las velas, que armonizarán en color con las flores. El centro no superará los 35/40 cm. de largo y mantendrá una proporción con la longitud de la mesa. Las flores serán de un color que entone con el de la vajilla y la mantelería. Si la mesa fuera rectangular, puedes poner un centro o bien dos composiciones iguales desplazadas hacia los extremos.
Cerezo Para salvar las cerezas de la voracidad de los pájaros, corta tiras de papel de plata, o emplea esas cintas con que se decoran los árboles de Navidad, y cuélgalas del cerezo, como espantapájaros. Pero, sobre todo, no lo hagas hasta el último momento, cuando ya las cerezas empiecen a madurar, pues si lo haces antes, los pájaros, que se acostumbran muy rápidamente a estos elementos disuasores, acabarán por posarse en ellos para comerse más cómodamente las cerezas.
Cerveza Utiliza la cerveza sobrante para limpiar las hojas de tus plantas de interior. Humedece en ella un trapo de algodón y pásalo con delicadeza varias veces por las hojas; verás cómo ganan brillo
Césped Si ha neveado, no camines siempre por el mismo sitio. La nieve es un excelente aislante térmico, pero comprimida se convierte en hielo.
  Si el tiempo es húmedeo, siega la hierba con frecuencia; será menos densa y más fácil de segar.
  Cada vez que siegues no debes quitar más de una tercera parte de la altura que tenga la hierba.
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