Composiciones

Las prímulas combinan bien con casi todas las plantas. Y un conjunto de prímulas puede alegrar tanto un balcón como un rincón del cuarto de estar. Una combinación de prímulas y narcisos, jacintos o anémonas es aconsejable. También podemos buscar recipientes originales para las prímulas. Desde cualquier cesta de mimbre bonita hasta una fuente honda. En este caso, lo mejor sería que les quitáramos los pequeños tiestos de plástico, apretáramos los cepellones y rellenáramos los espacios libres con turba. Procuremos que tengan siempre una capa de gravilla para evitar los encharcamientos, tan perjudiciales para las raíces.

 

En la composición floral, conviene atenerse a algunas reglas fundamentales, sobre todo en el ámbito de la forma y del color, y huir de combinaciones estridentes. Más vale seguir una línea armónica, un poco como sucede en el arco iris, donde cada tonalidad parece nacer de la precedente y dar vida a la que sigue. Por ejemplo, evitemos combinar rojo y amarillo, escarlata y violeta, rojo púrpura y azul. En cambio es acertado el contraste del violeta con el amarillo, del fucsia con el rosa o con el lila, del amarillo con el naranja. En un ramo o centro también puedes unir dos o tres gamas del mismo color. En tal caso, procura que la tonalidad más clara se encuentre en el centro, mientras que la más oscura formará una cenefa exterior

 

Hay flores que no pueden estar en el mismo florero. Si tienes ciclámenes, rosas de Navidad o crisantemos, por ejemplo, no se te ocurra completar el ramo con unas cuantas ramitas de pino o de abeto porque a las pocas horas las flores habrán doblado la cabeza. Y es que la resina del pino pasa al agua y obtura los conductos de los tallos de las flores impidiéndoles que puedan absorberla.

Compra

Antes de comprar,  levanta la planta y analiza detenidamente el dorso de sus hojas para asegurarte de que no tienen parásitos de ningún tipo. Inspecciona la superficie de la tierra, que no tuviera hojas o flores en descomposición. La planta tiene que estar perfectamente enraizada; rechaza aquéllas cuyos tallos te parezcan poco firmes o con un anclaje insuficiente. Trata de descubrir la presencia de enfermedades o parásitos; es difícil, pero sus huellas son claras: hojas manchadas, agujeros en las hojas. La compra de una planta enferma implica un riesgo de contagio para el resto de las plantas.

 

La época más apropiada para la compra de plantas de interior es la comprendida entre la primavera y el principio del otoño. La razón es que durante este período las condiciones ambientales de las viviendas son prácticamente idénticas a las que la planta tenía hasta entonces. De este modo se superan con más facilidad las inevitables dificultades de adaptación al nuevo entorno. En invierno, la calefacción, el aire seco y la luminosidad más débil hacen que las condiciones de las viviendas sean menos favorables.

 

Examina las plantas antentamente antes de adquirirlas. Rechaza aquellas cuyas raíces salgan por los agujeros de drenaje de las macetas, es indicio de falta de nutriente y de que llevan demasiado tiempo esperando un trasplante; lo mismo cabría decir de aquellas que formen ligeras raíces en la superficie de la tierra. Comprueba que la planta esté bien estabilizada dando un leve tirón del tallo: no debe salir con facilidad. Rechaza también aquellas que presenten un desarrollo desigual en sus lados. La tierra de las macetas no debe estar nunca seca. No tiene importancia, en cambio, la presencia de alguna mala hierba, pues son indicativas de que la planta está bien asentada y pronta para ser trasplantada.

Conejos

Si la extensión de césped no es muy grande, puedes prescindir de cortarlo. Los conejos lo harán por tí. No tienes más que instalarlos en una caja alambrada e ir desplazando sobre el césped la caja a medida que hayan cortado el rincón en que los pusiste. Verás cómo te dejan un césped perfecto. Por otra parte, si tienes niños, les proporcionarás una gran alegría con ellos, y, además, estos animalitos apenas si ocupan espacio y son fáciles de cuidar.

Coníferas

Si quieres plantar alguna conífera en tu jardín, no te dejes engañar por el tamaño que tiene el árbol en la actualidad. A la hora de hacerlo, piensa en la envergadura que alcanzará de aquí a unos años. Una conífera no debe plantarse nunca a una distancia inferior a los 8/10 metros de tu casa; de lo contrario tendrás problemas en el futuro

 

Si plantas una conífera, y los abetos navideños pertenecen a esta familia, debes tener en cuenta los siguientes puntos. No entierres nunca las raíces desnudas, sino envueltas en su cepellón; antes de plantarlo, sumérgelo en un balde de agua durante unos minutos y deja luego que escurra. Haz un agujero de 50 cm. en todos los sentidos, largo, ancho y profundo, y si la tierra es excesivamente compacta o pegajosa, aligérala con turba o arena.

Conservación

Una pastilla de aspirina disuelta en el jarrón consigue que las flores se mantengan frescas más tiempo.

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