| Ficus |
Los
ficus son amantes de la luz brillante, pero indirecta. La exposición
ideal es a sur o a oeste, y que la luz se filtre a través de una ligera
cortina pra evitar que las hojas se quemen, como sucede cuando están
directamente detrás de los cristales de una ventana. Su amor por la luz
llega hasta el punto de que las veremos inclinarse en su busca. Teniendo
esto en cuenta, para mantener su tronco recto y conseguir que las hojas se
desarrollen armoniosamente, haz girar la maceta media vuelta cada quince días. |
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Si
cuando se cae una hoja coges un cutter o una hoja de afeitar y efectúas
una pequeña incisión en el mismo punto en que se cayó la hoja, no
tardará en aparecer una nueva. |
| Ficus
benjamina |
Puede
vivir en el interior, a condición de que disfrute de buena luz, se halle
a salvo de corrientes de aire frío y tampoco tenga ningún radiador
cerca. Se resiente de riegos demasiado frecuentes, y este exceso de agua
le provoca la caída de sus hojas inferiores. Comprobaremos antes de regar
que su tierra esté seca, y no sólo superficialmente, sino hasta una
profundidad de cuatro o cinco centímetros. Cada dos semanas añadiremos a
su agua de riego la dosis justa de fertilizante. Es importante evitar la
formación de polvo en sus hojas; para ello vaporizaremos la planta con
agua templada una vez por semana. Superado el invierno, podremos
trasladarlo al exterior, siempre que sea a la sombra. |
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Si arrancas
una hoja del Ficus benjamina,
verás que de inmediato aparece un líquido lechoso que empieza a resbalar
por el tronco. Al cortar alguna rama, los entendidos suelen aplicar un
papel de fumar a la "herida" o la tamponan con un pedazo de
algodón húmedo. No obstante, lo más sencillo y eficaz consiste en
pulverizar toda la planta con agua tibia. Verás cómo la hemorragia se
corta de inmediato. |
| Filodendro |
Los
hay de varios tipos, unos trepadores y otros no. El filodendro exige buena
luz, pero teme el sol directo. Vive bien en ambientes cálidos y no
soporta temperaturas inferiores a los 12o. Por lo que se
refiere al riego, se recomienda no excederse en él: durante su período
vegetativo, es decir, mientras la planta saca nuevas hojas, antes de
regarla asegurémonos de que la tierra superficial se seca bien. En
invierno, durante la fase de reposo, es suficiente con humedecer la
tierra. Es importante que todo el año seamos fieles a la costumbre de
irrigación semanal de las hojas con un vaporizador |
| Filtro |
Si
el agua corriente de casa lleva un exceso de cal, no riegues con ella las
azaleas. Podrías hacerlo empleando agua mineral, pero el procedimiento es
oneroso. Más vale que te las ingenies para disponer un sistema que le
reste al agua corriente algo de cal. Coge una botella de plástico grande,
quítale el fondo y forra la parte interior del resto de la botella con
una media vieja de nylon. Llénala de turba en sus dos terceras partes;
introduce la botella invertida en una regadera y, cuando vayas a regar, llénala
de agua a través de la botella y la turba. Cambia el contenido de turba
cada quince días. |
| Florero |
Una moneda de cobre en
el florero conserva frescas las flores durante más tiempo. |
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Los
floreros de plata obran auténticas maravillas en la conservación de las
flores, pues el efecto antibacteriano de la plata impide el desarrollo de
microorganismo y conserva las flores frescas durante más tiempo. |
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Si
no tienes en casa esa espuma que se emplea como fondo de los jarrones para
sujetar los tallos de las flores o de la ramas, coge una o dos rebanadas
grandes de pan, envuélvelas en papel de plata y cierra los extremos sobre
sí mismos, una vez que el pan haya absorbido agua suficiente, y clava en
ellas, a través del papel de aluminio, los tallos que quieras sujetar.
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| Flores |
Las flores se conservarán mucho mejor si al agua del
florero le añades unas gotitas de ginebra |
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