Helada

Para proteger las plantas de las heladas invernales, interpón entre la tierra y el tiesto una hoja de ese plástico con burbujas de aire que se emplea para envolver los objetos frágiles.

  Si las heladas son corrientes, conviene entrar algunas plantas y tratarlas como si fueran de interior. Es el caso de los geranios, fucsias, buganvilias, hibiscus, etc. Escoge para ellas un lugar bastante fresco, como pueda ser una galería o una habitación que reciba poco calor de la calefacción. No las pierdas de vista: quítales las hojas secas y flores marchitas y, en el caso de los hibiscus y buganvilias, procede eventualmente a una ligera poda. Regula los riegos en función de las temperaturas exteriores, menos riegos cuando las temperaturas bajan. Trátalas rápidamente si sufren el ataque de algún parásito. Evítales temperaturas altas, y ventila la habitación en que se hallen acogidas durante las horas más cá-lidas del día, salvo en período de heladas.
Herramientas

Prevendrás la aparición de óxido si, tras su uso, y antes de guardarlas, las untas con un poco de aceite de cocina.

 

Es importante que tus instrumentos de jardinería se conserven en perfecto estado:

  • Sumerge las tijeras en un baño de aceite, de modo que cubra tanto las hojas como el muelle. Lo mejor es usar aceite vegetal y ponerlo en un recipiente de plástico. Una botella de plástico, cortada a la medida precisa, es una buena solución.

  • Hay que quitarle el óxido a la sierra un par de veces al año. Aplícale tela esmeril, que puedes fijar a un soporte de madera para no herirte. Es inevitable que la hoja se oxide, puesto que la linfa es corrosiva.

  • Es importante que cuando la afiles mantengas el aparato en una posición que respete el ángulo de corte.

  • Por último, desinfecta las hojas de la tijera con alcohol de 60 a 90o.

 

Cómprate un buen par de tijeras para podar; una azada pequeña; un escardador; una regadera de dos litros de pico largo; una regadera de cinco litros; un vaporizador de un litro y una cuerda de raffia. Con todo esto en tu poder podrás empezar la tarea.

 

Si quieres que tus herramientas de jardinería te sean verdaderamente útiles, tienes que cuidarlas. Una forma bastante sencilla y barata de hacerlo es llenando de arena una caja y vertiendo en ella el aceite viejo del coche, cuando se cambia. Mezcla bien el aceite con la arena. Cuando termines tus tareas de jardinería, clava la parte metálica de las herramientas en la arena un par o tres de veces. La arena las limpiará de los restos de tierra u hojas y el aceite protegerá el metal.

 

Reúne todos tus útiles en un cestillo de mimbre, ligero y práctico, y de esta forma nunca te olvidarás de entrarlo por las noches.

Hierba

Una mancha verde de hierba se puede quitar frotándola con alcohol.

 

Cómo quitar manchas de hierba y de plantas:

  • sobre tejidos lisos o estampados: utiliza una solución de agua y alcohol a partes iguales y añade a esta solución un 25% de vinagre de alcohol.

  • sobre algodón blanco o lino: lava la prenda con agua y lejía, y aclara después con agua mezclada con unas gotas de amoníaco.

  • sobre prendas de seda: mezcla a partes iguales agua y alcohol de quemar.

  • sobre prendas de lana: tampona la mancha con agua a la que habrás añadido unas gotas de agua oxigenada a 10 volúmenes y de amoníaco.

Hojas

Corta las hojas y las flores marchitas de tus plantas de forma regular porque si no lo haces estimulas el desarrollo de enfermedades. Los hongos tienen tendencia a desarrollarse en esos lugares. Por consiguiente, cuando cortes partes de la planta que ya estén enfermas, utiliza únicamente unas tijeras limpias. Lo mejor sería que las desinfectaras de alguna manera para evitar que luego se conviertan en un elemento de contagio de enfermedades para otras plantas.

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