Pájaros

Para defender la fruta que madura del ataque de los pájaros, cuelga de las ramas del árbol unas tiras de papel de aluminio de 3 ó 4 cm. de ancho por 40 ó 50 de longitud. El ruido y los reflejos los pondrán en fuga.

Palmáceas. Como es lógico, las necesidades de estas plantas en cuestión de agua dependen de su emplazamiento: cuanto más cálido y soleado sea, más agua necesitarán. Ten en cuenta, no obstante, que las palmáceas no toleran la humedad acumulada, por lo que debes procurar que la maceta elimine bien el agua sobrante. De marzo a septiembre, debes abonarlas una vez por semana; en invierno, aplica la mitad de la dosis y si el lugar en que se hallan es fresco, no abones en absoluto. Cuando las trasplantes, al año o dos años, utiliza preferentemente macetas más altas que anchas, dado que este tipo de plantas emite raíces profundas.
Palmera Para cultivarlas, no tienes más que conseguir algunos huesos de dátil y ponerlos a remojar durante un par o tres de días en agua caliente. Aprovecha el calor de la calefacción para situar sobre ella un recipiente con agua y sumergir los huesos de dátil. Pasado este tiempo, plántalos en una maceta y no te impacientes: los huesos pueden tardar hasta tres meses en germinar y, cuando lo hagan, sus hojas no tendrán el aspecto de palmeras. Sólo cobrarán este aspecto al cabo de unos dos años de desarrollo.
Parásitos Algunas especies de plantas se protegen mutuamente contra la aparición de parásitos. Estas asociaciones son especialmente efectivas entre las cebollas y las zanahorias; las cebollas y las fresas; los berros y los rábanos o las fresas y los crisantemos.
  Para evitar la aparición de parásitos respeta siempre en lo posible las exigencias de cada planta en lo que a lugar y cuidados se refiere. Ten presente que las plantas debilitadas por malas condiciones ambientales son especialmente proclives a los parásitos. Airea regularmente los lugares calurosos y con poca humedad y aumenta ésta recurriendo al vaporizador. Elimina constantemente las hojas muertas y las flores marchitas. Aunque algunos parásitos se ven a simple vista, es aconsejable el uso de la lupa para controlar las plantas. Cuanto antes se descubra su presencia, más fácil será erradicarlos. Y antes de emplear en la lucha insecticidas químicos agota todos los demás.
  Si alguna o algunas de tus plantas resultan atacadas por parásitos, como los trips, el primer tratamiento debe ser una ducha de agua tibia, con la que se insistirá sobre todo en el revés de las hojas. Si la planta, por su tamaño, no permite el traslado, limpia las hojas con un paño húmedo. Al cabo de dos semanas, controla la planta y si es preciso, repite el tratamiento. Si usas productos químicos, también tendrás que ser paciente y repetir el tratamiento tantas veces como sea necesario, ya que éstos sólo eliminan los parásitos y sus larvas, pero no lo huevos. De ahí que convenga agotar todos los remedios antes de acudir a la química.
Permanganato Las lombrices de la tierra son perjudiciales para las plantas de interior, debido a que sus movimientos constantes a través de la tierra de la maceta dificultan el buen anclaje de las raíces. Para eliminarlos aplica sobre la superficie de la tierra una solución de permanganato de potasio. Los gusanos saldrán a la superficie y podrás eliminarlos.
Petunias Tus petunias florecerán con gran profusión si acabada una primera floración las podas a unos quince centímetros de la base del tallo. En pocos días volverán a apuntar nuevos capullos y florecerá nuevamente. Y lo mismo sucederá si repites la operación.
Piscina

Durante los meses de invierno es aconsejable que una piscina que se encuentre en el exterior se conserve parcialmente llena.

 

Regula el nivel del agua de la piscina por debajo de los skimers y controla que su pH se mantenga entre 7 y 7,4.

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