Raíz Aunque hayas cortado un árbol del jardín, sus raíces seguirán vivas, formando un entramado molesto para cualquier labor que quieras emprender en las cercanías del tocón. Por más que las cortes, no conseguirás deshacerte de ellas. Para desvitalizarlo, haz cinco o seis agujeros en la superficie del tocón, de unos 3 cm. de diámetro y 10 de profundidad, aproximadamente. Vierte en ellos un herbicida a base de sulfato de amonio y tapa luego los orificios con hojas secas.
Ramo Las flores que pongas en un jarro te durarán más si no llenas demasiado el florero.
 

Si las flores de un ramo han doblado la cabeza, sumerge sus tallos en agua hirviendo entre 10 y 20 segundos, no más. Probablemente lograrás que yergan nuevamente su cabeza.

  No mezcles en un ramo flores de plantas mucilaginosas, como hortensias, clivias o girasoles, con otras que no lo sean, porque el mucílago que éstas desprenden obturan los canales de conducción de agua de las otras flores y el ramo se te marchitaría a las primeras de cambio.
  Para que un ramo de flores te dure más es conveniente que arranques aquellas hojas que vayan a quedar sumergidas en el agua del jarro. Esto es particularmente importante en el caso de que se trate de rosas. Pero también existe una excepción; se trata de los crisantemos, cuyas hojas contienen una reserva alimenticia para sus flores, y que por tanto conviene conservar.
  Cuando compres o recojas flores con la intención de formar un ramo, no lo hagas al buen tuntún, sino en función de los jarrones de que dispongas. Un ramo perfecto nace de la armonía entre formas y colores de flores y jarro. No olvides que la altura de un jarro no debe representar más del tercio de la altura total del ramo o la mitad en el caso de ramos redondeados. Empieza por colocar las flores más grandes y coloca después las pequeñas formando manchas de color. Para su mejor conservación, arranca las hojas que vayan a quedar sumergidas y cambia el agua cada tres días.
Recuperación Si los ramos que compraste para adornar la casa llegaran en un estado lamentable, no te desesperes. Deshaz los pomos, corta los tallos de las flores al bies y, si fuera posible corta la base con dos incisiones cruzadas. Calienta agua con azúcar, a razón de cuatro cucharaditas por litro, y, antes de que hierva, viértela en un cubo. Sumerge en ella los tallos de las flores hasta su mitad aproximadamente y déjalos así por espacio de un par de horas. Que haya suerte.
Regadera

Puedes salvar una regadera metálica perforada si la taponas con un poco de lacre.

Reproducción

La reproducción de la Dieffenbachia se consigue cortando una veintena de centímetros de la parte superior del tallo. En el transcurso de 50/60 días la base emitirá raíces y podrás trasplantarlo. Llena el tiesto con tierra universal y prepara un buen drenaje. Escoge para la maceta un lugar con buena luz, pero que se halle al abrigo de los rayos del sol.

 

La Dieffenbachia quiere un nivel de humedad elevado y constante; los climas secos de muchos pisos le resultan perjudiciales. A veces la planta presenta un tallo alto y sin hojas; en estos casos, con un cuchillo muy afilado, efectúa varias incisiones oblicuas en el tallo, en puntos alternos, y siempre sobre un nudo circular. Pasados 30/40 días del corte, aparecerán hojas nuevas que llenarán el tallo vacío.

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