Tallos

Muchas plantas no trepadoras tienen los tallos débiles y por esto deben sostenerse mediante tutores. Por lo general se trata de plantas de tallo largo y delgado que tiene tendencia a caer por el propio peso de sus flores. El método más simple de poner remdio a esta situación es aquél que inserta bastoncillos delgados en la tierra, tratando de no perjudicar las raíces de la planta. Pasa el hilo que se usa en jardinería formando ochos en torno a los bastoncillos y los tallos, por debajo de las flores. Con un doble nudo ata el hilo de modo que los tallos se aproximen, aunque sin llegar a tocarse.

Riega una vez a la semana tus plantas con el té frío sobrante y te ahorrarás una buena porción de abono.

Telas Para la decoración de terrazas y jardines, elige preferentemente telas acrílicas (derivadas del petróleo) antes que las clásicas en algodón y en el resto de fibras.
Terraza Si se pretende arreglar un balcón o terraza, una de las primeras condiciones que examinaremos será la posición del espacio respecto al sol. Una segunda circunstancia será la del viento: una terraza expuesta al viento del norte no es lo mismo que otra que se halle al abrigo. Un balcón soleado será adecuado para el cultivo de geranios, petunias, rosas, zinnias, etc. Mientras que si está a la sombra, la elección deberemos hacerla entre fucsias, hortensias, begonias, anémonas, prímulas, ciclámenes, etc.
  Antes de instalar las plantas en el balcón o la terraza infórmate de su capacidad para soportar pesos; la tierra mojada es muy pesada y pudieras tener un grave accidente. Asegúrate asimismo de la impermeabilización del suelo, y procura que tus macetas y jardineras no se apoyen directamente en él para evitar filtraciones y goteras. Si es posible, hazte instalar una boca de agua en la propia terraza, pues te facilitaría enormemente los riegos, y, si estuviera en tu mano, un temporizador de riego automático resuelve los graves problemas que provocan las ausencias y las vacaciones.
  Para que la terraza tenga un buen aspecto, hay que dedicarle cuidados diarios. Riega con regularidad antes de que el sol esté alto o, si no, después de la puesta. Abona en otoño y primavera con fertilizante orgánico en polvo y, cada dos semanas, con un producto líquido de los que se añaden al riego. Controla siempre las hojas para descubrir la presencia de parásitos o de cualquier enfermedad orgánica. En tal caso, intervén enérgicamente con un producto adecuado. Remueve la tierra junto a la base de los arbustos o en torno a las plantas herbáceas para impedir la formación de una costra compacta que constituye el lecho ideal para la formación y propagación de insectos y para el desarrollo del moho.
Tierra En las macetas, los riegos sucesivos son causa de que la tierra se apelotone; es preciso para la salud de las plantas que la tierra sea ligera y sólida a la vez, esponjosa y rica en elementos nutritivos. Una buena mezcla de tierras suele ser la solución más adecuada. La mayoría de las plantas verdes de interior más corrientes (ficus, dieffenbachia, etc.) requieren una mezcla compuesta por: 1/3 de mantillo (si es posible de hojas), 1/3 de arena de río y 1/3 de turba clara. Los helechos: 1/2 de tierra de brezo, 1/4 de mantillo de hojas y 1/4 de vermiculita. Las palmeras: 1/4 de arena de río, 1/4 de mantillo de hojas, 1/4 de tierra de jardín y 1/4 de turba clara. Finalmente, para los cactus, mezcla 1/2 de arena, 1/4 de turba clara y 1/4 de mantillo de hojas.
  Cuando la tierra de las macetas está muy amazacotada, lo mejor es coger un tenedor y remover la tierra hasta una profundidad aproximada de un centímetro. Con esta operación facilitarás la penetración del agua de riego y las plantas se desarrollarán mejor. Si no cambiaste la tierra de la maceta en los dos últimos años, retira esta capa superficial, ya empobrecida, y sustitúyela por tierra nueva. Es una forma de aplazar un problema, ya que el año que viene el cambio de tierra será inexcusable.
  Para saber si una tierra es calcárea no tienes más que derramar sobre ella unas gotas de vinagre; si las gotas provocan una efervescencia, quiere decir que lo es. Para enriquecerla puedes mezclarla con materias orgánicas ácidas como tierra de brezo o la turba, aunque el remedio puede revelarse insuficiente. Lo más sensato es que te limites a plantar especies que se adapten bien a este tipo de terreno.
Topos Para alejar los topos del jardín, la solución más sencilla consiste en plantar botellas, por el cuello, en las zonas donde sus galerías son visibles. Las botellas desempeñan el papel de amplificadores del ruido y los topos huyen del lugar.
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