Trepadoras

Los vulgares geranios trepadores, si los modelas a tu gusto y los sitúas en un lugar en que puedan recibir su ración de sol, pueden darte la cascada de flores más espectacular.

  Las plantas suspendidas, así como todas aquellas que están situadas en alto, empiezan a sufrir los efectos de la calefacción. Ten en cuenta que si la habitación está a 18/20o, a la altura del techo estará a algunos grados más. Riega, pues, con regularidad, pero nunca demasiado a la vez para evitar que el agua estancada perjudique las raíces de las plantas. Si las plantas son de fácil acceso, descuélgalas o bájalas una vez a la semana para darles un baño. Vaporiza sus hojas a diario, salvo en aquellos casos en que se desaconseja este tratamiento.
Trucos El truco de la botella puede ser una buena solución para el riego en ausencia. Empieza por regar bien la maceta, luego llena de agua una botella hasta el borde, dale vuelta e introduce su cuello en la tierra húmeda. La planta irá tomando el agua a medida que la precise. Se pueden instalar varias botellas en una misma jardinera. Si quieres que esta instalación sea permanente, lo mejor entonces es coger una botella de plástico y rebanarle el fondo; de esta forma sólo tendrás que ir reponiendo el agua a medida que se consuma.
Tulipanes

No cortes los tallos de los tulipanes, ya sin flor; el bulbo se resentiría y tal vez no floreciera al año siguiente.

  Si compras tulipanes, asegúrate de que los capullos estén cerrados, pero no tanto que no se conozca su color, ya que, de no ser así, no se te abrirían. Antes de ponerlos en el jarrón, corta sus tallos al bisel, como cosa de un centímetro, con un cuchillo bien afilado. Si vieras que pierden vigor y que sus tallos se doblan, envuélvelos prietos en papel y déjalos un tiempo - una hora larga - en agua fresca y fría. Si los pones en un jarrón alto evitarás que sus tallos se doblen.
  Para que tus tulipanes florezcan de nuevo espléndidamente el año que viene, un poco de un abono que sea rico en potasa les ayudará a hacerlo. No arranques sus hojas secas hasta que estén completamente amarillas y corta las flores marchitas para evitar la aparición de simientes, que no harían otra cosa que agotar inútilmente la planta. Cuando lo hagas, córtalas a unos 5-10 cm. por encima de las hojas. Si crees que la tierra está seca, riega en torno a los bulbos mientras haya hojas verdes. A fines de junio extrae los bulbos de la tierra y guárdalos en cajitas.
  Antes de ponerlos en el florero, córtales, al bisel, un centímetro de tallo para que la superficie de absorción de agua sea mayor. Como que los tulipanes siguen creciendo después de haberlos cortado, repite de cuando en cuando esta operación. Y recuerda que si agachan la cabeza, una noche a la serena, prietamente envueltos en papel de diario mojado, les devolverá toda su arrogancia.
  Si plantaste tulipanes en el jardín, acabada la floración, no dejes sus bulbos enterrados, pues acabarán por pudrirse. Ten en cuenta que los tulipanes proceden de las estepas, donde pasaban un verano excepcionalmente seco. Esto es difícil de conseguir en el caso de que tus tulipanes estén mezclados con plantas vivaces que, en verano, requieren riegos muy frecuentes. En cambio, sí puedes dejar tranquilamente enterrados los bulbos de los jacintos que son menos exigentes y se integrarán bien en tu jardín.
Turba Uno de los métodos más simples de paliar la falta de humedad debida a la calefacción consiste en introducir una o varias macetas en un recipiente mayor y rellenar los espacios libres con turba húmeda, de forma que ésta llegue casi hasta el borde de las macetas. Riega la turba regularmente para que se mantenga húmeda.
   
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