Colcha La presencia de la cama parece menos aplastante cuando el color del cubrecama se aproxima a los de la moqueta o de la pared, si bien esta solución tiene el inconveniente de reducir sus posibilidades decorativas.
  La forma de la colcha viene determinada por el estilo de la cama y por la textura del material; es evidente que no pueden efectuarse frunces en una pieza de damasco grueso.
Color

Actualmente se tiende a pintar toda la casa del mismo color, aunque en realidad cada habitación posee lo que podríamos llamar una vocación cromática definida, que está en función de las actividades que en ella se desarrollan, y esta vocación hay que respetarla en lo posible si se quiere conseguir una atmósfera agradable y serena. Analicemos los colores y sus características:

  • el rojo: Es un color excitante y estimulante. Las tonalidades calientes que van del rosa a los marrones son adecuadas para cuartos de estar. Las diversas gradaciones del rosa transmiten una sensación de salud y bienestar que las hacen apropiadas para cuartos de baño, aunque también para dormitorios

  • el amarillo: Es un color que en todas sus gamas, desde el naranja hasta el amarillo más pálido, se asocia a los rayos del sol. Es el color alegre por excelencia, y resulta ideal para cocinas, comedores, etc. En su gama más clara también puede ir bien en un dormitorio que se pretenda alegre.

  • el verde: Es considerado como el punto de equilibrio cromático, y de hecho nace de una mezcla entre colores fríos (azul) y cálidos (amarillo). Es un color fresco, agradable y tranquilizador; resulta muy a propósito para dormitorios y rincones íntimos, aunque también para las cocinas, especialmente en sus tonalidades más suaves

  • el azul: Toda la gama de colores fríos que va desde el azul al gris azulado induce al reposo. Son los colores del alma, debido a lo cual sienta bien en estudios, dormitorios y particularmente en las habitaciones infantiles. Si consideras que el cuarto de baño puede ser un lugar de reflexión y reposo, no desdeñes tampoco el azul.

  Si quieres que los colores que vas a combinar en una habitación formen el conjunto que tu quisieras, aplica un truco muy sencillo. Reúne muestras de papeles, telas, etc. de distintos colores y estampados y mézclalos variando sus tonos y sus colores en función de lo que persigues hasta conseguir tu ideal.
 

Para combinar bien dos colores, lo mejor es recurrir a un tercero, de tono neutro, que actúe como vínculo entre ambos.

 

Si decoras la pared con un tejido o un papel estampado, compleméntalo con una cenefa de rayas y lisa en el mismo tono.

 

La transición entre motivos figurativos y el liso puede hacerse mediante cuadrículas, ramas o guirnaldas de flores.

 
  • Cuando la habitación está orientada a norte:

  • Si se trata del cuarto de estar: amarillo paja, amarillo pomelo, naranja o blanco contrastando con tonos vivos. El pavimento claro.
    Si se trata del dormitorio: rosa, blanco, oro.
    Si se trata de la cocina: amarillo muy pálido con toques de blanco.

  • En una habitación orientado al este.
    El sol hace que los colores resplandezcan un poco violentamente, lo que induce a escoger tonos pálidos.
    En el dormitorio todos los tonos cálidos del amarillo, pasteles, rosa o azules
    En el cuarto del estar: color crema claro.

  • En una habitación orientada al oeste.
    En el cuarto de estar irán bien tanto los grises como los marrones.
    En el dormitorio puedes utilizar incluso colores fríos. Se recomiendan especialmente los grises pastel (grisrosa, azul,amarillo) subrayados por una nota dorada o azul noche.

  • En una habitación orientada a sur
    Elige colores frescos: El blanco, sobre todo si una cortina o visillo tamiza la luz demasiado intensa, siempre es fresco.
    En la cocina, un azul cielo o un verde mar muy pálido subrayado por el blanco.
    En el estar un poco de blanco o gris azulado. Sobre paredes blancas las cortinas de colores naturales azul o verde pálido pueden filtrar la luz. Las persianas venecianas crean sombras muy interesantes.
    En el dormitorio, el verde pálido, el azul cielo, el gris pastel con un ligero contraste en rosa.

 

Cada color tiene unas cualidades que les son propias y que les permiten no sólo conferir belleza a un ambiente, sino hacer agradable la vida en él.

  •  Rojo: el rojo es energía, pero también violencia. No hay que abusar de él porque enerva.

  •  Amarillo: desprende luz, calor y alegría. Aviva las facultades intelectuales y la emotividad.

  •  Azul: frescor, claridad y ensoñación. Tranquiliza, incita a la evasión y a la fantasía.

  •  Verde: es el color antiestrés, simboliza lo natural, la salud y la limpieza. En un tono intenso, descansa; en uno claro, refresca.

  •  Blanco: calma y pureza, realza los objetos, las formas y los colores.

  •  Negro: sinónimo de tristeza, permite, no obstante, cuando se lo emplea en superficies pequeñas, que los restantes colores destaquen más. Aporta una nota de calidad y elegancia.

  En decoración, los colores si se los utiliza convenientemente pueden cambiar los volúmenes. Si quieres hacer que una habitación parezca mayor, emplea tonalidades claras (el blanco es ideal), sobre todo en las paredes de frente a la ventana. En contrapartida, evita usar en estas paredes los tonos pastel, ya que la iluminación frontal hace que se vean tristes. Una habitación demasiado alta puedes "rebajarla" si pintas el techo en un tono mate más oscuro que las paredes. A la inversa, una habitación parecerá más alta si pintas su techo en color brillante y más claro que sus paredes. Ilumina, además, bien el techo. Alargarás una habitación estrecha si la empapelas con un papel a rayas horizontales en sus paredes más estrechas.
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