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| Iluminación |
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Reglas
de oro:
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piensa
siempre en la iluminación referida a los materiales o a las
superficies que pretendas destacar.
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si
iluminas la pared que enmarca una ventana, suavizarás la luz que
penetra del exterior.
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una
mesa cuya superficie sea de tono claro, situada cerca de una ventana,
puede alegrar una cocina sombría.
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dirigiendo
la luz hacia superficies coloreadas, como paredes o tapices, puedes
conseguir iluminar una habitación.
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Saber
combinar: combina
diversos tipos de iluminación en una misma habitación para atenuar
contrastes violentos que fatigan los ojos. Por ejemplo, junto a una fuente
luminosa violenta, como una pantalla de TV o de ordenador, sitúa una lámpara
de luz suave, una difusora o un aplique de pared. |
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Cuidar
el ambiente: cuida el ambiente que se crea con la luz. Sobre una mesa, la
lámpara debe colgarse a 50/60 cm. de altura para que todo el mundo pueda
verse sin quedar cegado. Una fuente con fruta, puesta bajo una lámpara
halógena, atraerá la mirada y hará que la cocina aparezca más
acogedora. |
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Distingue
las fuentes de luz:
bombillas
incandescentes:
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se
recomiendan para la iluminación ambiental.
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duración,
unas 1000 horas aprox.
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bajo
una pantalla, más vale poner una bombilla en cristal esmerilado pues
difunde mejor la luz.
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pero
si la bombilla es visible, elige cristal claro.
bombillas
halógenas:
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apropiadas
para superficies de trabajo.
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son
dos veces más potentes que las de incandescencia.
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Duración:
unas 2000 horas.
tubos
y bombillas fluorescentes:
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consumo
muy bajo; ideales por tanto para habitaciones que han de estar
permanentemente iluminadas.
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las
hay de varios tipos y formas: luz fría, luz cálida, etc.
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son
más caras, pero su larga vida, en torno a las 9.000 horas, las hace
muy rentables.
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Lo
más importante en la iluminación de una mesa es evitar la proyección de
sombras. Y para conseguirlo:
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con
luz natural: dispon siempre la mesa en perpendicular a la luz que
entra por la ventana.
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con
luz artificial: el nivel de iluminación en la superficie de la
mesa debe rondar los 270 lux, cifra que equivale a una bombilla
incandescente de 75 watios por metro cuadrado.
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para que la luz se
reparta de forma uniforme conviene que la fuente de luz, la lámpara,
se halle a 1,70 m. de altura respecto del suelo.
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Lo ideal en el salón
es la combinación de tres tipos de iluminación:
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Una iluminación
puntual que realce algunos objetos que lo merezcan, o cuadros. Puede
conseguirse por medio de juegos de focos orientables, de bombillas
diacroicas, empotrados en el techo.
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Una iluminación
indirecta por medio de lámparas halógenas orientadas al techo y que
compensarán la iluminación de los spots.
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Una iluminación
clásica, más suave, por medio de lámparas de pie o de sobrememsa
provistas de pantallas.
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Cada habitación
requiere su iluminación específica:
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Comedor:
iluminación ambiental (lámpara, focos, etc) situada en el techo y
dirigida hacia la mesa.
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Cuarto de estar:
una iluminación central o una lámpara halógena de 500 watios, además
de luces puntuales de entre 60 y 100 watios que se situarán junto al
sofá, sobre el escritorio (a la izquierda de la mano con que se
escriba y a 60 cm. de altura), detrás o junto al televisor, y,
finalmente, en el rincón de lectura, a 1 metro de altura
aproximadamente.
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Cocina: una
iluminación de ambiente situada en el techo que se complementará con
fluorescentes o focos halógenos dirigidos a las superficies de
trabajo.
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Dormitorio:
lámparas de mesita de noche, a menos de 1 metro de altura y a 1 metro
de distancia del centro de cada almohada. Además, una iluminación
ambiental, bien sea a base de una lámpara suspendida del techo o de
una halógena. Evita los halógenos en las habitaciones de los niños.
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Cuarto de baño:
Iluminación central más un refuerzo encima o a los lados del espejo
que se encuentra sobre el lavabo.
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En el
momento en que debe decidirse el tipo de iluminación que se quiere para
un espacio determinado es importante analizar también la capacidad que
tiene cada uno de ellos para destacar los colores. La iluminación
fluorescente, por ejemplo, tiene una gama cromática reducida y resalta
los azules, grises y verdes, mientras que la iluminación de tipo
incandescente destaca y confiere calidez a toda la gama cromática. |
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Para la
iluminación de un comedor debes calcular un mínimo de 20 watts por metro
cuadrado, es decir, que una habitación de cinco por cinco metros, lo que
supondría una superficie de 25 m2, exigiría una iluminación de unos 500
watts (5 bombillas de 100 watts). Si los puntos de luz enfocan
directamente la mesa, calcula, para una distancia entre lámpara y mesa de
unos 60 cm., una media de 60 watts por metro cuadrado de mesa. |
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Si la
iluminación del cuarto de baño es central, puedes elegir un
fluorescente, preferentemente de tono cálido, oculto por una pantalla, o
decidirte por dos o tres bombillas, a condición de que sean de opalina,
de casquete reflectante y de una potencia limitada. Los globos o los
focos, que proporcionan un aire más juvenil y moderno, tienen un efecto
deslumbrante que puede ser molesto. La iluminación lateral, es decir, a
ambos lados del espejo, suele estar simétricamente dispuesta y garantiza
la ausencia de sombras. Es ideal para un maquillaje perfecto. |
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