| Iluminación |
Una
luz enfocada hacia el techo proporciona una sensación de amplitud,
mientras que, dirigida a un punto concreto, tiende a delimitar el espacio.
Si quieres que tu cuarto de estar sea cálido, elige iluminación de tipo
incandescente, es decir, la de las bombillas tradicionales, antes que halógena,
que da una luz más fría. De todos modos, una buena combinación entre
luz incandescente puntual y luz ambiental halógena suele dar muy buenos
resultados. Una luz que incida sobre una pared estrecha hace que parezca más
amplia.
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Las
bombillas incandescentes, muy baratas a la hora de comprarlas, consumen,
en cambio, mucha más energía que otros tipos de iluminación, y su
duración, en torno a las mil horas, es escasa. Las halógenas, de mayor
luminosidad y duración (el doble de las anteriores) son buenas para la
iluminación directa, pero menos si se las orienta hacia el techo como
iluminación indirecta, pues consumen más que otros modelos y son muy
caras de precio de compra. |
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Los
fluorescentes, circulares o lineales, son caros, pero, en cambio, duran
mucho (unas siete mil horas) y consumen muy poco. Su problema, la frialdad
de su luz, está prácticamente resuelto en los últimos modelos que
ofrecen una luminosidad similar a la de las bombillas incandescentes. |
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Las
modernas bombillas fluorescentes o lámparas de descarga no son baratas de
compra, pero tanto su consumo, un 70% inferior al de las bombillas de
incandescencia, como su duración, unas seis mil horas, las hacen muy
indicadas para ambientes que requieran una iluminación prolongada. |
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Obtener una
buena iluminación del lugar de trabajo resulta fundamental. Y en este
empeño la dirección de la luz es muy importante. Por lo general, la
mejor posición es aquélla en que la luz procede de la izquierda - de la
derecha, en el caso de las personas que sean zurdas - ya que de esta forma
no se producen sombras cuando se escribe. El hecho de que el foco de luz
incida lateralmente es positivo, además, porque se eliminan reflejos
molestos. Por lo que se refiere a la superficie de trabajo, es conveniente
que sea mate para que la luz no se refleje en ella. |
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De la
iluminación que apliques a los cuadros depende el que destaquen en todo
su esplendor o aparezcan como algo sin valor. Por esto conviene elegir
bien el tipo de iluminación. Algunas bombillas tienen el inconveniente de
virar hacia tonos amarillentos los verdes y azules. Quizá la iluminación
más apropiada sea la que proporcionan las bombillas halógenas, que
destacan los colores del cuadro sin modificarlos. De todos modos, no
olvides que la luz es una fuente de calor y que éste perjudica el cuadro;
guarda por tanto una distancia prudencial entre una y otro. |
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Las
bombillas incandescentes, las de siempre, son baratas y dispensan una luz
cálida debido a que el amarillo domina en su espectro luminoso, cosa que
notarás si haces una foto de interior, sobre todo si la haces sin flash.
Proporcionan un ambiente suave y favorecedor, refuerzan la intimidad de
los rincones. Para su utilización óptima, lo más aconsejable es
multiplicar los puntos de luz a base de bombillas de entre 25 y 60 watios,
dejando las de 75 y 100 para iluminación general. Tienen el inconveniente
de su gran consumo y de su escasa duración (apenas mil horas por término
medio). |
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Sitúa
el aparato de televisión de forma que la pared ante la que se encuentra
esté iluminada.
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Los
anaqueles de la librería deben recibir la luz sobre su parte frontal y
desde arriba para poder leer sin problemas los lomos de los libros.
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Dispón
un lámpara de pie, dotada de variador de intensidad, junto al equipo de música.
Te será muy útil cuando tengas que leer la minúscula letra de los
discos compactos.
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