Lámpara Convertirás la lámpara en un objeto decorativo y además su luz será más intensa al forrar la parte interior de la pantalla con un pedazo de papel de aluminio bien liso
Lavabos

Comprueba las ventajas e inconvenientes de los tipos de lavabos existentes antes de decidirte por uno de ellos:

  • lavabo con pie: es el lavabo clásico. Tiene la ventaja de que es fácil de instalar y de que existen numerosos modelos donde elegir. Como inconveniente tiene lo delicada que resulta la limpieza del pie, particularmente por lo que hace a su parte posterior.

  • lavabo colgado: tiene la ventaja de que puede suspenderse a la altura que una quiera y de que no estorba para limpiar el suelo. Su inconveniente principal es que requiere una cierta solidez de las paredes donde se cuelgue o sistemas especiales de sujeción.

  • lavabo empotrado en mueble: posee la ventaja de que es una solución que ofrece espacio suplementario donde guardar cosas, y el inconveniente de que no siempre el mueble resiste lo que una quisiera la humedad.

Lavaplatos Si has decidido que ya llegó el momento de comprar un lavaplatos, a la hora de establecer el lugar que ha de ocupar en la cocina, piensa que es aconsejable que esté lo más cerca posible tanto del fregadero como del cubo de la basura por si fuera preciso eliminar restos de alimentos de los platos.
Lejía Cardos, piñas, nueces, etc. pueden adquirir un aspecto nuevo, una calidad decorativa distinta, si les das un baño de lejía. Utiliza recipientes de cristal para supervisar en todo momento el proceso de decoloración. La duración del baño varía con las especies y con la tonalidad que tú prefieras; las nueces, por ejemplo, se decoloran enseguida; los cardos pueden resistir más tiempo, algunas piñas deberás tenerlas en remojo incluso hasta 48 horas. Luego las escurres cabeza abajo. El centro que consigas resultará espectacular.
Librería

Para la estanterías de una librería calcula una profundidad de entre 25 y 30 cm.

Luz indirecta No caigas en el error de recurrir únicamente a la luz indirecta para iluminar una habitación, usando, por ejemplo, las clásicas lámparas de pie halógenas, que dirigen un potente haz de luz hacia el techo. De entrada, te dará la impresión de que dispones de una excelente iluminación, pero si te sientas para comer o para leer caerás en la cuenta de que es completamente insuficiente. Por consiguiente este tipo de iluminación no debe usarse nunca sola, sino combinada con puntos de luz caliente y concentrada.
   
   
   
   
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