| Aguarrás |
La ropa que amarillea
recupera su blancura si al última agua de aclarado añades una cucharada
de té de aguarrás y 2 soperas de alcohol. |
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Combate el óxido en
los muebles de acero cepillándolos enérgicamente con aguarrás. |
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Si has quitado una
mancha con aguarrás, para eliminar después su olor frota con un trapo
humedecido en alcohol. |
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Un chorrito de aguarrás
en el hormiguero tiene la virtud de ahuyentar a sus habitantes. |
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Una solución de
alcohol y aguarrás, a partes iguales, elimina las manchas de resina. Lava
después con agua y jabón. |
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Un libro encuadernado
en piel puede limpiarse con gasolina, a la que se añadirán unas gotas de
aguarrás. |
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Agujeros |
Si quieres hacer un
agujero muy pequeño en una pieza de madera blanda, pero careces de la
broca adecuada, puedes salir del paso de la siguiente manera: toma un
clavo y córtale la cabeza con unos alicates o unas tenazas. Inserta el
clavo en el portabrocas y aprieta con la llave para sujetarlo. Ya tienes
una broca para hacer un agujero fino. |
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Para efectuar un
agujero de diámetro grande cuando no se dispone del instrumento adecuado,
es hacer una serie de agujeros pequeños siguiendo por su parte interna el
trazado del agujero grande que queremos hacer. Para evitar que la madera
se pudiera romper, lo mejor es empezar perforando un agujero de cada dos
planeados sobre toda la circunferencia y luego hacer las perforaciones
intermedias. |
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Sin
una perforación previa del orificio en que se ha de alojar un tornillo,
corres el peligro de que la madera se raje. Si lo que quieres poner es un
tornillo de talla media o pequeña, efectúa una perforación previa con
un clavo y luego lo quitas con unas tenazas, aunque lo mejor, si tuvieras
una caja de herramientas bien provista, es recurrir a la barrena clásica,
una herramienta muy práctica, pero que ha sido jubilada por la aparición
de los taladros eléctricos. |
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Alambre |
Si
necesitas enderezar un trozo de alambre, coge un trozo de madera, de unos
veinte o treinta centímetros de longitud y clava en él, en línea recta,
siete u ocho clavos de forma que queden bien sujetos a la madera. Sujeta
firmemente la pieza de madera con ayuda de un sargento. Haz pasar entonces
el alambre por entre los clavos, tirando de ambos extremos del alambre
alternativamente por medio de unos alicates. Unas cuantas pasadas por este
enderezador y tendrás el alambre perfectamente recto.
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