Albayalde  Si añades 1/2 kg. de sal a 10 l. de albayalde, tus paredes, una vez secas, no dejarán rastro, aunque las roces.
Alicatar

Siempre que alicates una pieza, tanto si lo haces tú como si lo mandas hacer, compra algunos azulejos más de los necesarios.

 

A veces una simple renovación de las juntas del alicatado basta para darle a la cocina o al baño un nuevo aire. Para hacerlo empieza por eliminar con un destornillador o herramienta similar todo el cemento suelto y toda la suciedad. Compra un cemento del tipo apropiado para estas juntas y prepáralo según las instrucciones del fabricante. Existen cementos coloreados que te permitirán conseguir un toque de originalidad. Distribuye el cemento con una esponja tratando de hacer que penetre en profundidad en las juntas. Protege tus manos con unos guantes de goma. Cuando el cemento haya alcanzado una cierta consistencia, aunque sin secar por completo, elimina el sobrante por medio de una esponja levemente abrasiva, como las que se utilizan para lavar los cacharros de cocina.

 

Para conseguir un alicatado perfecto:
- traza un eje vertical sobre la superficie que pretendas alicatar.
- traza asimismo un eje horizontal a una distancia de un azulejo de la parte inferior de la zona que se ha de alicatar.
- encola un cuadrado de 60 x 60 cm a partir del ángulo formado por el cruce de los dos ejes.
- coloca el primer azulejo justamente en ese ángulo.
- dispón los azulejos siguientes, alineándolos cada uno de ellos con respecto a sus contiguos de un lado y de debajo.
- encola la superficie siguiente y prosigue con la colocación de azulejos.

  Para que las filas de azulejos de un alicatado posean una alineación perfecta, es preciso que las juntas entre los azulejos sean regulares. Para logralo, lo más seguro es recurrir a espaciadores. Puedes comprar calas de plástico de distintos gruesos, bien sean a base de taquitos o de cruces que se colocan en los ángulos de los azulejos. También puedes fabricártelos, según la distancia de espaciado que desees, a base de cerillas de madera, trocitos de cartón  grueso, trozos de contraplacado, etc., etc. Los espaciadores se retiran una vez la cola que sujeta los azulejos esté completamente seca.
Ampollas

Para evitar la formación de ampollas en las palmas de las manos, como consecuencia del trato continuado con los mangos de las distintas herramientas, unta con anterioridad estos mangos con parafina.

Anaqueles

Cuando no tienen el grueso necesario, los anaqueles de las librerías, por el propio peso de los libros, suelen alabearse, lo que produce un desagradable efecto. Remédialo por el sencillo procedimiento de dar la vuelta a los anaqueles una vez al año como mínimo. Es un poco pesado, porque hay que quitar todos los libros,  pero peor es verse forzada a poner anaqueles nuevos, más gruesos.

Armarios

Proyectar el diseño de un armario resulta de lo más sencillo si se conocen las dimensiones que deben atribuirse a los diferentes compartimentos, en función de aquello que acogerán:

  • Abrigos y trajes requieren un espacio de una altura de 140/150 cm. y una profundidad de 55/60 cm.

  • Chaquetas, faldas y pantalones (doblados por la mitad) pueden colgarse en un espacio de 100/110 cm. de altura. La barra puede colocarse a unos 120 cm. del suelo.

  • Ropa interior. El lugar más adecuado para guardarla son los cajones. Hay que preverlos de distinta altura: 8 cm. para pañuelos y guantes; 10 cm. para calzoncillos y ropa interior; 12 cm. para medias, etc.

  • Jerseys y similares, doblados, deben colocarse en estantes de una profundidad de 35/45 cm. Calcula varios estantes para ellos, que disten entre sí unos 30 cm. aproximadamente.

  • Ropa blanca de la casa. En estantes de una profundidad de 55 cm. y de 35 cm. de altura.

  • Bolsos. Hay que prever un estante alto, bien accesible, de unos 35/40 cm.

  • Maletas y bolsas. Guárdalas en el plano más alto. Este estante debe hallarse a una distancia de 60 cm. respecto del techo.

  • Zapatos. Lo mejor es no tenerlos en el armario, pero, si no hay otro remedio, dispónlos en un mueble zapatero que los aisle de la ropa.

Aserrar

Para que la madera contrachapada no se astille al serrarla, pega una cinta adhesiva en el punto de corte.

 

Si no tienes práctica y quieres cortar madera, para que la sierra no rebote y te hiera, empieza el corte con una sierra para metal.

 

Para evitar que la sierra se te atasque cuando asierras un tablón, inserta una cuña de madera al principio del corte.

 

Un sistema bastante eficaz para evitar que la sierra se te desvíe al cortar consiste en trazar con un cutter la línea que debe seguir la sierra. Esta tendrá tendencia a seguirla. También puedes optar por fijar un listón que sirva de guía al serrucho en su movimiento de corte.

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