Baldosa

Una baldosa que baila hay que pegarla de nuevo. Hasta aquí muy sencillo; el problema empieza cuando se quiere quitar la baldosa de su emplazamiento, sin estropearla ni tampoco las que están a su lado. Si la baldosa está realmente suelta, prueba a retirarla con ayuda de un desatascador de lavabos, de los de ventosa. Aplica la ventosa al baldosín y a ver si hay suerte.

Barniz.

Para devolverle el brillo a un mueble barnizado, basta con que prepares una solución a base de alcohol de quemar y aceite de linaza, a partes iguales, y frotes el mueble con ella. Cuando el mueble esté bien limpio, sácale brillo con un paño limpio y seco, de lana.

 

Para darle brillo al barniz, frota el mueble con un paño muy suave de algodón o de seda, y evita la lana, por se demasiado rugosa. Si el barniz perdió brillo, humedece el paño en una mezcla al cincuenta por ciento de gasolina y aguarrás o en su defecto de alcohol de quemar. Friega vigorosamente la superficie del mueble, describiendo pequeños círculos. No quieras abarcar demasiado ni correr, opera sobre pequeñas parcelas.

 

Cualquier barniz es bueno para aplicarlo sobre metal si se le añade un 1% de ácido bórico.

Bicicleta

Quita la mancha de herrumbre del coche o de la bicicleta frotando con papel de aluminio humedecido en cocacola.

 

Los zapatos nuevos dejarán de resbalar si pegas en la suela algunos parches de los usados para la reparación de pinchazos en las cámaras de bicicleta.

 

Cuando saques las bicicletas de los niños tras un tiempo de no usarlas, piensa que los niños crecen. Ajusta, pues, la altura del sillín.

Bisagras

A veces las bisagras de una puerta bailan porque con el tiempo se han agrandado los agujeros de los tornillos. Este problema no es difícil de resolver. Puedes optar por: rellenarlos con unos trocitos de palillo de madera, encolados, o con una masilla que te fabriques a base de cola y serrín. Lo más eficaz, sin embargo, consiste en taladrar estos agujeros inservibles para darles un diámetro regular y mayor e introducir luego unos tacos o clavijas de madera encolados. Ahí podrás atornillar las bisagras sin dificultades y con garantía.

Bombilla. Una bombilla sucia o cubierta de polvo quemado por el calor que desprende puede llegar a perder hasta un 30% de su eficacia luminosa. Cuando una bombilla esté sucia, quítale el polvo con un paño y luego lávala con alcohol de quemar. Déjala secar antes de volver a enroscarla en su sitio. Las bombillas halógenas en forma de huso, cuyas altas temperaturas cuecen el polvo, deben lavarse con alcohol, pero sin tocarlas después con los dedos, ya que el sudor podría crear una tensión superficial y quebrar la envoltura de cuarzo.
 

Para evitar que una bombilla pueda estallarte en la mano cuando la cambias, toma la precaución de envolverla siempre, antes de manipularla, en un paño grueso. Si tuvieras que cambiarla precisamente porque ha estallado, lo que dificulta notablemente extraer el casquillo del portalámparas, empieza por cortar la corriente eléctrica, coge luego unos alicates y ase con ellos los restos de la bombilla girando en sentido inverso al de las agujas del reloj.

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