Clavar

Para evitar que la madera se abra por la mitad cuando vas a clavar un clavo, aplica la siguiente solución: pon el clavo, plano, sobre la plancha de madera, con la cabeza del clavo justo en el sitio donde quieras clavarlo. Es muy importante que la cabeza del clavo esté en posición perpendicular a la veta de la madera. Da un ligero martillazo sobre la cabeza del clavo, de forma que deje una marca en la veta de la madera. luego puedes clavarlo normalmente sin temor a que la madera se abra.

 

Un peine viejo puede servirte para sujetar el clavo mientras martilleas; así tus dedos estarán a salvo.

 

Para clavar un clavo sobre una superficie pintada sin que salte la pintura, pega antes un poco de papel adhesivo. Luego lo quitas.

Clavos

Si tienes que clavar clavos muy pequeños, para no pillarte los dedos, sujétalos en posición con un poco de masilla.

 

Cuando claves un clavo, fija la vista en su punta, no en su cabeza. Correrás menos riesgos de golpearte los dedos.

 

Si quieres clavar un clavo en la madera y que quede fijo, mójalo antes en agua.

 

Si no consigues extraer un clavo porque está oxidado, antes de tirar de él, dale un pequeño golpe como si fueras a clavarlo.

 

Para no pillarte los dedos cuando clavas un clavo, toma la precaución de sujetarlo con una horquilla de pelo.

 

Para evitar que la madera se abra al clavar un clavo, apoya el clavo sobre su cabeza y golpea en su punta con el martillo hasta dejarla levemente roma.

 

Si hundes el clavo en una pastilla de jabón antes de hacerlo en la madera, penetrará más fácilmente.

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