| Disco |
Si
el disco de vinilo presenta alguna irregularidad que hace saltar la aguja,
puedes atenuar los efectos por medio de un lápiz. Coge un lápiz de mina
gruesa, de esos clasificados como blandos, y pásalo cuidadosamente por la
zona afectada. El grafito de la mina es un lubricante, no estropeará la
aguja y evitarás ese molesto ruido o el que la aguja se encalle en un
punto concreto y vaya repitiendo hasta el infinito la misma frase musical.
Eso sí, tendrás que repetir muy frecuentemente la aplicación.
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Existe
un procedimiento para reparar la ralladura de un disco de vinilo, de los
tradicionales, que parece increíble que pueda surtir efecto, y que, sin
embargo, funciona. Se empieza por poner el disco rayado en el plato de un
giradiscos, se examina y sitúa con precisión la zona rayada. Se pone el
giradiscos en punto muerto. Se deja caer la aguja sobre el punto en que
empieza lo rayado y se hace girar el disco a mano en el sentido de las
agujas del reloj, ejerciendo simultáneamente una ligera presión sobre el
brazo del giradiscos. Parece increíble, pero el procedimiento es eficaz.
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| Disolventes. |
Dada la cantidad de
productos que se venden actualmente como disolventes, conviene tener una
idea clara de sus propiedades:
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El sucedáneo de
aguarrás es un producto de la destilación del petróleo que se
utiliza como disolvente de cierto tipo de pinturas, particularmente de
las gliceroftálicas, y en consecuencia también como producto para
limpiar los útiles con que se aplican. Igualmente se utiliza como
desengrasante de las maderas tropicales.
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El
tricloroetileno, gracias a su poder disolvente y dispersante,
constituye un excelente quitamanchas de los tejidos y prendas de
vestir.
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El amoníaco en
solución también puede considerarse disolvente y quitamanchas,
aunque sólo de las grasas. Por otra parte es un buen producto para
luchar contra el moho. En cambio, no debe emplearse sobre el bronce
porque lo estropea irremediablemente.
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