Flores prensadas

Corta flores y hojas para prensarlas. Las más a propósito para ello son las margaritas, helechos, hierbas etc. Sigue el siguiente procedimiento:

  1. pon las flores u hojas entre dos trozos de papel secante e introdúcelo entre las hojas de un libro para prensarlas.

  2. espera unas cuantas semanas. Pégalas sobre una cartulina, formando un bonito dibujo.

  3. elige el marco que más te guste.

  4. también puedes prescindir del marco y envolver la cartulina en plástico autoadhesivo trasparente.

Flores secas

Las combinaciones de formas y colores que se pueden conseguir con unas flores secas son innumerables. Para secarlas, tienes tres procedimientos:

  • secado al aire: cuelga los ramos de flores, cabeza abajo, de una cuerda en un lugar fresco, envolviendo el tallo con gomas elásticas para formar un ramo prieto.

  • secado a la sal: pon las flores, poco más que capullo, en un recipiente con sal bien seca. Echa más sal por encima hasta cubrirlas. Déjalas secar así, en el recipiente, por espacio de una semana aproximadamente.

  • secado al horno: se disponen, espaciadas, sobre la bandeja del horno, y se secan a una temperatura de 60o, dejando la puerta del horno abierta, durante una hora aproximadamente.

Fluorescentes El principio de funcionamiento de los fluorescentes no se basa en la incandescencia de un filamento, debido a lo cual su duración es incomparablemente mayor. La segunda ventaja de los fluorescentes procede del hecho de emitir gran cantidad de luz con un consumo muy escaso. Una bombilla fluorescente de 15 watios equivale a una incandescente de 75. Las llamadas bombillas compactas combinan el aspecto de las bombillas normales con las ventajas de los fluorescentes y constituyen una ventajosa alternativa a las bombillas de incandescencia en aquellos lugares en que la luz está encendida de continuo.
Fórmulas Para reparar las fisuras que aparecen en las piezas de marfil prepara una pasta compuesta por 3 cucharadas de blanco de España, 2/3 de cucharada de agua y 1/3 de alcohol de 90o. Rellena la fisura y deja que la pasta se seque. Repite la operación. Una vez completamente seca, saca brillo con una gamuza mojada en leche.
   Si un mueble barnizado se te rayó, puedes remediar el desaguisado aplicando una solución compuesta por 1 parte de parafina por cuatro de bencina (tomando las precauciones necesarias al tratarse de un producto inflamable). Calienta la solución al bañomaría y cuando esté tibia, aplícala. Extiende una capa delgadísima, y una vez seca, frota enérgicamente con un paño de lana.
Forrar Siempre que debas revestir un tablero fino, tanto si se trata de empapelarlo como de aplicarle tela o corcho, tendrás que forrarlo por ambas caras para evitar que el tablero se alabee. De esta manera las tensiones producidas por el adhesivo se compensan. Evidentemente no tienes porqué revestirlo con el mismo material; puedes emplear papel de embalaje, por ejemplo, para el reverso, pero eso sí, aplicando la misma cola.
Fregadero Si en tu fregadero de loza blanca ha aparecido una grieta que lo afea, puedes disimularla fácilmente recurriendo a la ayuda de uno de esos correctores de pasta blanca que se emplean para corregir los errores tipográficos de las máquinas de escribir. Se trata de un producto sólido, resistente al agua y que no se pone amarillo con el tiempo. Te resultará una reparación más económica que tener que cambiar el fregadero.
Fugas Además de proteger contra las fugas de agua, la silicona también puede evitar corrientes de aire intempestivas, el polvo y el ruido. Su aplicación es sencilla: tras limpiar la superficie de aplicación con un trapo humedecido en acetona, sitúa la pistola dispensadora en posición oblicua a la junta que pretendas sellar. La dosis aplicada puede alisarse con el dedo, previamente impregnado en agua con jabón para evitar que luego te quede pringoso.
   
   
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