Leche

Con un paño humedecido en leche puedes limpiar tus zapatos de cuero oscuro. Saca brillo luego con un paño de lana.

 

Si te sientes romana y te apetece probar las excelencias del baño de leche, disuelve en el agua 500 gr. de leche en polvo.

 

Cuando el melocotón te ha manchado, pon un poco de leche tibia sobre la mancha, espera un poco y lávala después.

Libro

Las letras y los adornos dorados que llevan algunos libros encuadernados en piel resisten bien el paso del tiempo. Si no fuera así y algunas partes del dorado se hubieran alterado o medio borrado, puedes tratar de reconstituirlos. Para ello:

  • procúrate planchas cuyos motivos ornamentales concuerden o se parezcan a los tuyos y adquiere en una tienda especializada hojas de oro.

  • lava la piel del libro con agua fresca ligeramente avinagrada.

  • unta la parte a dorar con una mezcla de clara de huevo y un poco de vinagre.

  • deja que se seque y aplica entonces con un pincel aceite de almendras dulces.

  • pon la hoja de oro sobre un superficie suave y córtala al tamaño y forma del motivo.

  • aplícala sobre el cuero.

  • calienta la plancha a 75º y aplícala con fuerza sobre la hoja de oro durante algunos segundos.

  • el oro fundido que rebose puedes quitarlo fácilmente con un pedazo de piel fina.

 

Para realzar el aspecto de los libros encuadernados en piel, aplícales un paño de franela, bien limpio, humedecido en cera de abejas o aguarrás. Aguarda veinticuatro horas antes de pasar por la superficie un paño de lana para sacar brillo.

 

Puedes tratar los libros encuadernados en piel, pasando por ellos un paño ligeramente impregnado en aceite, glicerina o vaselina.

 

Si quieres evitar que los libros sean pasto de los peces de plata, esos insectos a los que tanto les gustan los libros, deposita en tu librería unas gotas de esencia de tomillo, que los mantendrá lejos.

Lijadora

Si no tienes práctica en el uso de la lijadora eléctrica, pero quieres rebajar el canto de una puerta que no cierra bien, toma tus precauciones para no cometer errores irreparables. Antes de ponerte manos a la tarea, fija a ambos lados del canto de la puerta un par de tablones que te sirvan de guía e impidan que inadvertidamente redondees las aristas de la madera.

Lijar

Si acabas de lijar una superficie de madera y quieres saber cómo quedó, enfúndate en la mano una media de nylon vieja y pásala por la madera. Descubrirás enseguida los eventuales defectos.

Lima.

Si la lima parece haber perdido efectividad, no te apures, lo que necesita es una buena limpieza. Corta una tira de esparadrapo o de papel adhesivo a la medida de la hoja de la lima y pégala sobre ella. Resigue con la uña todos los surcos de la lima, hundiendo bien el esparadrapo en ellos. Tira luego del extremo del esparadrapo y, a medida que se vaya despegando, se llevará consigo el polvo y la suciedad que la afectaba.

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