| Madera |
Para
eliminar la huella de un golpe en la madera dobla varias veces sobre sí
mismo un trapo humedecido en agua, ponlo sobre la marca dejada por el
golpe y pasa sobre él una plancha bien caliente. Puede repetirse la
operación hasta que desaparezca. Cuidado con las maderas lacadas. Si la
marca no desaparece enseguida, no insistas para evitar que salte el
esmalte. |
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Lo más práctico
para disimular las cabezas de los clavos, que pueden deslucir cualquier
trabajo que realices en madera, es levantar una astilla con un formón
relativamente estrecho, sin desprenderla del todo. Clava el clavo en ese
alojamiento, encola y tápalo con el trocito de madera que has levantado.
Lija y pule después. |
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Asegúrate
de que la madera que compras para poner unos estantes esté perfectamente
seca, pues, de lo contrario, corres el peligro de que se te deforme. Deja
caer unas gotas de tintura de iodo en su superficie; si la mancha vira a
azul (quizás a violeta) querrá decir que todavía está demasiado húmeda
para emplearla. |
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La humedad
hace que las maderas se hinchen y que, como consecuencia, puertas y
ventanas no cierren bien. Cepillar los cantos para eliminar los roces no
es una buena solución porque en cuanto la humedad desaparezca quedarán
entre las hojas unas holguras excesivas. Lo mejor es combatir de inmediato
las causas de humedad, con un aparato de deshumidificación del aire, por
ejemplo, y lubricar las zonas en contacto aplicándoles parafina. En
verano, cuando la madera esté completamente seca, aprovecha para darle un
tratamiento completo insecticida/fungicida y luego un esmalte o una
pintura microporosa que la haga menos sensible a la humedad. |
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Si
un mueble de madera ha recibido un golpe y como consecuencia aparece una
abolladura, puedes arreglarlo si aplicas inmediatamente después de
producido el accidente un algodón empapado en leche caliente. Deja que
actúa durante unas horas y verás cómo la madera recupera su volumen
inicial. |
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Si cualquier objeto pesado
se cae sobre un mueble, suele dejar una marca en forma de hendidura de un
pésimo aspecto. Si tienes la desgracia de que te pase, procúrate de
inmediato un pedacito de jabón, remójalo y amásalo entre los dedos para
ablandarlo lo suficiente como para poderlo moldear sin resistencias y
rellena el hueco producido por el objeto con la pasta de jabón. Cúbrelo
todo con un paño húmedo y déjalo así durante un días. Pasado este
tiempo, lo limpias todo bien y, a poca suerte que tengas, no quedará ni
rastro del golpe. |
| Madera
blanca |
Con una
mano de barniz puedes dar una segunda juventud a un mueble viejo o a una cómoda
de madera blanca. Para conseguir un bonito acabado, prodede de la
siguiente manera: da una mano ligera de barniz satinado (incoloro o teñido,
es igual) y déjalo secar un mínimo de 4 días. Frota entonces toda la
superficie con lana de acero del triple 0. Elimina el polvo que se haya
formado y pasa por el mueble un paño humedecido en cera incolora, déjala
secar y saca brillo con un paño. Obtendrás un efecto magnífico. |
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En los muebles de
madera blanca, los nudos suelen rezumar resina en forma de gotitas. Para
evitarlo, aplica sobre los nudos una pasta formada por minio y cal
apagada, la cual, al secarse, absorberá la resina, impidiendo que asome
al exterior.
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Para
que la madera blanca cobre un aspecto antiguo, puedes aplicar este truco,
que procede de un viejo artesano. Se trata de empapar la madera en amoníaco
puro. Deja que la madera se impregne generosamente y en caso necesario
repite el procedimiento. Después de haberla dejado secar un par de días,
no faltará sino que la enceres adecuadamente. Este tratamiento tiene la
ventaja de que el mueble ofrece un aspecto que no se diferencia del que
ofrecería un mueble que ha sido encerado pacientemente durante años. |
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Si
quieres darle a un mueble de madera blanca un tono distinto, aprovecha los
posos del café. Debes aplicar varias manos para conseguir el tono deseado
y de esta manera llegarás a obtener una tonalidad oscura y cálida.
Llegado este punto, no te quedará más que encerarlo. |