Papel de lija Para que el papel de lija dure más y lije mejor, humedécelo levemente por su cara lisa y enróllalo en un taco de madera.
 

Si no tienes papel de lija a mano, emplea un papel normal con un poco de sal fina para salir del paso.

 

Si los zapatos nuevos resbalan peligrosamente pasa un papel de lija por la suela.

 

Puedes recuperar una piedra de afilar algo gastada si la frotas con un papel de lija grueso.

 

Unos zapatos de gamuza muy estropeados pueden restaurarse frotando suavemente con un papel de lija fino.

 

Puedes quitar las bolitas de lana de un jersey frotando con un papel de lija muy fino.

 

Para restaurar la aspereza de la piedra pómez es conveniente frotarla de cuando en cuando con papel de lija.

 

Puedes recuperar las escobillas gastadas del limpiaparabrisas frotándolas con papel de lija de grano fino.

 

Si no consigues desenroscar la tapa de un bote, prueba a ayudarte con un pedazo de papel de lija o de tela esmeril. Córtalos al tamaño adecuado para que puedas rodear con ellos la tapa en cuestión.

 

Los números más altos indican un granulado menor, debido a lo cual el papel de lija se lleva menos material al frotar, pero deja una superficie mucho más fina.

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